Desterrando mitos.

Docentes y estudiantes de Microbiología y Trabajo Social trabajarán en una práctica sociocomunitaria para revalorizar la vacunación como una responsabilidad social de vital importancia

La aparición de mitos predicados por grupos “antivacunas” y el proyecto de ley que intentaba dejar abierta la posibilidad de optar por no vacunarse, pusieron en discusión la obligatoriedad de la vacunación, que es ley desde 1983 en Argentina.

Para el docente de Microbiología, Germán Barros, la vacunación o inmunización fue uno de los aportes más importantes que ha hecho la microbiología como ciencia a lo largo de la historia, mejorando la calidad y expectativa de vida de la población a nivel global. Al tratarse de una cuestión de salud pública y para dar continuidad a otras actividades relacionadas a la temática con las que venían trabajando, docentes de Microbiología I y de Virología decidieron comenzar con la práctica sociocomunitaria “Re-pensar a la vacunación como parte de una responsabilidad social y colectiva, desde una perspectiva integral y de derechos humanos”. En esta oportunidad trabajarán con docentes y estudiantes de la carrera de Trabajo Social, para conformar así un equipo interdisciplinario.

La actividad se desarrollará en distintos Centros Integradores Municipales de Río Cuarto durante el próximo cuatrimestre, con el propósito de revalorizar la vacunación y concientizar sobre su importancia y el compromiso social que este hecho implica, ya que a través de la misma no solo se protege la salud personal sino la de toda la sociedad.

Martin Juárez, docente de Trabajo Social, destaca la riqueza de este tipo de actividades que acercan a la Universidad  y a la comunidad, generando una retroalimentación, como así también la importancia de la búsqueda conjunta de respuestas a problemáticas sociales, que contribuye a visibilizar, sensibilizar y concientizar sobre la salud pública y la responsabilidad social que cada uno tiene sobre la misma.

Experiencias de este tipo suponen también un gran aprendizaje para los estudiantes, ya que les permiten ir más allá de lo técnico y formarse como ciudadanos críticos, involucrados en la resolución de los problemas sociales. “Queremos formar alumnos que tengan aptitud para ser buenos microbiólogos pero que también tengan actitud para ser buenos ciudadanos. Formar profesionales en una universidad pública es formar ciudadanos críticos”, sostiene el profesor Barros y agrega que es fundamental sistematizar las prácticas sociocomunitarias dentro de los contenidos de las asignaturas para que todos los estudiantes lleguen a estar en contacto con ellas en algún momento de la carrera.

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