Giro a la derecha y más allá: Bolsonaro presidente electo en Brasil.

Por lxs integrantes del Nodo “Actores Colectivos y Disputas políticas en América Latina” CEGRA-FCH[1]

 

Jair Mesias Bolsonaro triunfó finalmente en las elecciones presidenciales brasileñas, con el 55,1% de los votos en la segunda vuelta (por sobre el 44,9% obtenido por Fernando Hadad del Partido dos Trabalhadores). Ello inaugura una nueva etapa para Brasil, y sin dudas para la región. No habiendo saldado los debates en torno al repliegue o fin del “ciclo progresista” y el “ascenso de las (nuevas) derechas”, nos encontramos ante una coyuntura que opera un corrimiento aún más allá y pone en cuestión valores fundamentales del sistema democrático.

Tal como ha señalado el analista portugués Boaventura de Sousa Santos[2], se impone la lógica de los militares que regresan a la política por vía democrática; al tiempo que se asiste a la erosión gradual de la separación entre Seguridad y Defensa que había constituido un pilar central en el retorno a las democracias desde la década de los ochenta. A ello se suma el contexto de fuerte (y violenta) polarización entre propuestas “anti establishment” y aquellas que emanan de la “vieja política” con referentes que no son considerados en tanto adversarios legítimos sino como exponentes del “mal”. En esa línea, los proyectos y los debates perdieron terreno ante la circulación de diversos mensajes con audios, videos y memes que se difundieron por redes sociales (especialmente por Whatsapp) y activaron el antipetismo y la reacción conservadora. Durante la primera vuelta, la imagen de un votante de Bolsonaro que se filmó apretando los botones de la urna electrónica con el cañón de un revólver ilustra de modo claro y preocupante esta tendencia.

El presidente electo es un ex capitán militar afiliado, desde el 2016, al Partido Social Liberal (PSL). Anteriormente, y durante once años, había sido diputado federal por el Partido Progresista, el cual paradójicamente presenta la mayor cantidad de cuadros políticos procesados en el marco de la operación Lava Jato[3]. Sin embargo, no ha sido la larga trayectoria parlamentaria la que trajo a Bolsonaro al centro del escenario político, sino sus polémicas declaraciones cuando votó por el impeachment de Dilma Rousseff y dedicó su voto al militar que la torturó (Alberto Brilhante Ustra) durante la última dictadura.

Pero ni Bolsonaro ni el PSL habrían ganado esta elección en soledad. Por el contrario, fueron construyendo una densa red de articulaciones políticas, económicas, jurídicas, mediáticas e incluso religiosas. Vastos analistas coinciden en que esta articulación quedaría representada en la alianza entre las tres B: Bala (en alusión a la bancada militarista), Biblia (en referencia a la bancada de los evangélicos) y Buey (la bancada ruralista vinculada al agro-negocio). A ello se sumó el fuerte descontento social ante las deficiencias del PT para recoger las banderas de la seguridad y la lucha contra la corrupción, e incluso para recuperar la mística de cambio y democratización alternativa que supo crear a comienzos de sus gobiernos. También, en términos estratégicos, podría objetarse la tardía retirada de Lula Da Silva como candidato del partido.

El corrimiento del que hablamos se profundizará una vez que Bolsonaro asuma el cargo. En su programa de gobierno había afirmado que pretendía legalizar la portación de armas, tipificar como terrorismo las ocupaciones de propiedades rurales y urbanas, y “expurgar a ideologia de Paulo Freire” del sistema educativo.[4] En materia económica, Paulo Guedes, formado en el liberalismo de la Escuela de Chicago, resuena fuerte como posible ministro de hacienda,  defendiendo la necesidad de privatizar empresas públicas y operar un recorte drástico del gasto público.[5] Cuáles serán las medidas en torno a la cuestión social, y especialmente en relación al Bolsa Familia (BF), constituye una incógnita dada las ambivalentes declaraciones del presidente electo. Durante la campaña electoral, defendió al BF y reconoció que era un “proyecto humanitario” importante para combatir el hambre, aunque advirtió la necesidad de erradicar el fraude en su implementación.[6] A su vez, incluyó en sus propuestas de gobierno la creación de un programa de renta mínima para que cada brasilero recibiera el equivalente o más del pago que corresponde al BF[7], y hasta expresó las intenciones de pagar un 13º salario para sus beneficiarios[8]. No obstante, durante su desempeño parlamentario, había manifestado en reiteradas ocasiones su oposición al BF y la política social del PT. En el 2011, en la Cámara de Diputados, afirmó que el programa servía para obtener dinero de quien produce y dárselo “a quem se acomoda”[9]. También en el 2011, en una conferencia en la Universidad Federal Fluminense (UFF) había expresado que el “voto de ideota é comprado com Bolsa Família”[10]. Es probable que en su rol de candidato en campaña haya suavizado el discurso, pero no puede evadir su anterior desprecio público por el programa.

Tal como escribiera Waldo Ansaldi en uno de sus sugerentes trabajos, estos años de democracia en la región han demostrado que es “algo ciega, un poco sorda y al hablar tartamudea”[11]. En ese sentido, no podríamos dejar de reconocer las promesas que no logró cumplir y las falencias que no pudo revertir, mucho de ello se jugó en la elección brasilera.  Ahora bien, lo preocupante es creer que el mayor bienestar, individual y colectivo, podría venir de la mano de una retórica anti-derechos que pone en tela de juicio muchas de las conquistas que supimos conseguir, y nos coloca frente a un neoliberalismo autoritario que no parece traer buenas noticias para las clases medias y populares.

[1] Docentes María Virginia Quiroga y Marcela Brizzio (Historia Latinoamericana y Argentina Actual de la Lic. en Trabajo Social e Historia Latinoamericana de la Lic. en Ciencia Política). Graduadxs Nicolás Forlani, Eugenia Isidro, Florencia Avila, Emilio Schachtel. Estudiantes Lucía Juncos Castillo, Guido Doroni, Silvina Lucero, Rosario Palacio, Natalia Molina.
[2] Sousa Santos, Boaventura (2018) “Brasil se juega el destino de la democracia”, Pagina 12, 22 de octubre.
[3] El Lava Jato es una investigación iniciada por la Policía Federal de Brasil hecha pública en marzo de 2014, que denuncia una extensa red de corrupción entre diversos funcionarios y empresarios brasileños. Entre los actos delictivos figuran lavado de dinero, sobornos, desvío de fondos; y especialmente los “intercambios de favores” entre ejecutivos de grandes contratistas de Petrobras, altos funcionarios de la petrolera y decenas de políticos que amparaban sus acuerdos. Esta operación avivó las críticas al PT como “governo de bandidos”.
[4]https://oglobo.globo.com/brasil/bolsonaro-defende-bolsa-familia-para-todos-os-brasileiros-22977355
[5] https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/10/29/el-futuro-ministro-de-economia-de-brasil-dijo-que-uno-de-los-objetivos-del-gobierno-sera-avanzar-en-una-reforma-previsional/
[6] https://www.youtube.com/watch?v=ay_lwTIpJ5c
[7] https://oglobo.globo.com/brasil/bolsonaro-defende-bolsa-familia-para-todos-os-brasileiros-22977355
[8] https://www1.folha.uol.com.br/mercado/2018/10/bolsonaro-promete-criacao-do-13o-para-beneficiarios-do-bolsa-familia.shtml
[9] https://oglobo.globo.com/brasil/bolsonaro-defende-bolsa-familia-para-todos-os-brasileiros-22977355
[10] https://www.diariodocentrodomundo.com.br/video-o-voto-do-idiota-e-comprado-com-bolsa-familia-disse-bolsonaro-em-palestra-na-uff/
[11] Ansaldi, Waldo, (2005) “La novia es excelente, sólo un poco ciega, algo sorda y al hablar tartamudea. Logros, falencias y límites de las democracias de los países del Mercosur, 1982-2004”. En: Temas y Debates. Revista Universitaria de Ciencias Sociales, Rosario.

bolsonaro-01-01

Marcar el Enlace permanente.