EVITA
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EVITA

EVITA

 

Por Rebeca Camaño Semprini. Centro de Investigaciones Históricas- Facultad de Ciencias Humanas/UNRC. 

 

Resumir su vida y su legado en pocas palabras resulta una tarea muy difícil. Evita fue y es una de las figuras más controvertidas de la historia política argentina, foco de intensas pasiones. Quizás esto se deba a su persistente impertinencia, a la ruptura de los cánones sociales de su época.

Nacida de una relación extramatrimonial, su niñez se vio sellada por la ilegitimidad, por el no pertenecer. Al decidir marcharse de su pueblo e ir a probar suerte a la ciudad desafió aquel destino que le estaba previsto: quizás aprender corte y confección u optar por ser maestra. Estas tareas estaban lejos de sus pretensiones, tanto como el papel que terminó desempeñando en la vida nacional se distanciaba de sus sueños de actuar. Si el peronismo fue un movimiento político que implicó una crisis de deferencia, es decir, la percepción de que el orden social vigente hasta entonces era injusto y por lo tanto el desafío o la no aceptación de un lugar determinado dentro del mismo, Evita simbolizaba esta ruptura: una hija «bastarda», actriz y de pasado cuestionable se había convertido en primera dama. Y esta impertinencia fue llevada a su máxima expresión: no fue la típica consorte, sumida en tareas protocolares, sino que desarrolló una intensísima tarea social y política.

A través de la Fundación Eva Perón –creada en 1948– fueron construidos numerosos hospitales y policlínicos, hogares de tránsito y para ancianos, escuelas y hogares-escuela. Este organismo también distribuyó anualmente miles de juguetes, máquinas de coser, libros, bicicletas y ropa entre los sectores menos pudientes de la sociedad, al tiempo que gestionó el acceso de miles de personas a los derechos de vivienda y trabajo dignos. Este accionar –como el resto de las políticas sociales del peronismo– generó (y genera aun) distintos juicios: donde unos encontraban demagogia y clientelismo –populismo, en términos actuales– otros veían justicia social.

En lo político, luego de la sanción del derecho al voto para las mujeres, Evita se aprestó a la organización del Partido Peronista Femenino, creando para ellas un lugar propio y específico de militancia. Aunque se las convocaba a partir de su rol de madres y amas de casa, quedaron habilitados nuevos lugares en la esfera pública, fueron visibilizadas como un factor importante social y políticamente.

100 años después de su nacimiento, Evita aun vive. Su imagen es permanentemente traída al presente, tanto por quienes todavía la aman y hasta adoran como por aquellos en quienes aun despierta desprecio y odio. No hubo con ella, ni hay, términos medios. Quizás es por estas pasiones que despierta que no se fue en 1952. Evita nació hace 100 años y nunca murió.

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Fotografía: Mónica Hasenberg.