Facultad de Ciencias Humanas

ISSN 3072-8533

La letra escarlata

Tengo una letra
Color escarlata
Que marca mi cuerpo
Con pura vergüenza

 

La mía no es una A
Y no está en el pecho
Es una T que resuena
En cada una de mis acciones

 

¿Hoy me afeité?
¿Estoy hablando muy grave?
¿Levanté demasiado el cuello?
¿Se nota algo en mi pantalón?
¿Tengo bien puesto el relleno?

 

Tengo una letra escarlata
Que me dicen que solo yo veo
Pero apenas la revelo
Aparecen todas las señales

 

Asco, vergüenza
Juicio, miedo
Pena, risa
Desengaño

Tengo una letra escarlata
Que invoca susurros a mis espaldas
Que dice que dicen cosas de ella
Y que nunca la podré abandonar

 

Porque me aterra que se muestre
Y me aterra que se sepa
Y me aterra que a quien vean
No sea a mí, sino a mi letra escarlata

 

 Por: AMOlivia | Estudiante de Letras 

A 20 años de la ESI (Educación Sexual Integral- Ley 26150): un acercamiento al abordaje de las masculinidades desde las perspectivas de género y de derechos

Por: Silvina Barroso.
Prof. del Dpto de Letras - Directora de "Pensemos Diverso"

Dos preguntas que pueden guiar la lectura de este escrito: ¿Por qué “hay que” trabajar ESI en las instituciones que educan? Y ¿por qué abordar “masculinidades” es central en la trama de la ESI? Pareciera que a la primera pregunta y a 20 años de la sanción de la Ley 26150, le corresponde una respuesta anacrónica. Sin embargo, aún se hace necesario reafirmar la importancia vital (y no es exagerado el adjetivo) que tiene la ESI en la educación para una sociedad menos violenta. Y a la segunda pregunta, la respuesta se vuelve más compleja por la misma obviedad de su sentido. Los estudios empíricos muestran que las microviolencias cotidianas, las violencias machistas y las violencias estructurales se asientan en una lógica que distribuye arbitrariamente roles, comportamientos, responsabilidades, ámbitos para desempeñarlos, formas de dotarlos de sentido en la estructura de la emocionalidad individual y de la identidad de los colectivos sobre la diferencia sexo-genérica cis-heteronormativa, que de tan fuerte, extendida y arbitraria no se ve. Articular ESI y masculinidades consiste en ayudar a ver -en los procesos de construcción de subjetividades generizadas y sexualizadas- el funcionamiento de la matriz cis-heteronormativa, las relaciones vinculares e identidades que ordena y las consecuencias en el orden de la vida personal y social.

I- Ley ESI

Argentina es el único país latinoamericano en que la EIS tiene una ley específica, en el resto de los países o es una disposición ministerial (Cuba, Perú y Venezuela) o está integrada a otras leyes. La Ley ESI en Argentina tiene plena vigencia desde 2006 (Ley 26.150) y establece en su artículo 1º que “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”; a su vez está en un todo de acuerdo con las Orientaciones en los fundamentos centrales y enfoques de derechos para una vida social más justa, sin violencias y sin “dejar a nadie afuera”.
Tanto desde los estudios de los organismos internacionales como la ONU-UNESCO, cuanto desde aquellos a cargo de grupos de investigación en Ciencias Sociales, Género, Educación en Universidades u organismos científicos, se acuerda en la importancia fundamental de trabajar ESI-EIS en los ámbitos educativos formales y no formales. Las instituciones de socialización de las niñeces y juventudes se constituyen en espacios catalizadores de las problemáticas socio-culturales, y las violencias motivadas por cuestiones de género son unas de las más presentes y urgentes de abordar. Si consideramos que se ingresa a las instituciones escolares siendo niños o niñas y se egresa siendo “hombres”, “mujeres” o no binarios y que, en ese proceso de conformación de la adultez o juventud, en la mayoría de los casos, se configuran las identidades de género y las prácticas sexuales, acompañar con reflexión y diálogos abiertos ese proceso se vuelve fundamental no sólo para la convivencia escolar sino para la vida social de la adultez: “lejos de ser extraordinaria y ajena, la violencia se inscribe en un continuum generizado y etarizado cuyos sentidos permean la cotidianeidad masculina desde la infancia y en su relación con la adultez; lejos de ser meramente destructiva, es ejercida sobre -y por- los niños como una acción productiva de masculinidades adultas” (de Stefano Barbero, 2017b: 96).
La afirmación de Matías de Stefano Barbero nos interpela como investigadores y docentes para diseñar proyectos que instalen en el centro de la reflexión para la producción de conocimiento el género; en especial, la/s masculinidad/es en tanto violencias, género y sexualidad parecerían conformar un dispositivo complejo -en continuum- de socialización gravitante para las formas de establecer la vida adulta vincular.

II- Masculinidad/es e instituciones escolares

La trama social del sentido común sobre la/s masculinidad/es conservada, estereotipada y proyectada a través de toda práctica simbólica de género: a) juegos, b) chistes, c) chismes, d) guiones de estética condicionados por el género, e) reparto de roles y expectativas generizadas en el ámbito doméstico y en el público, e) actitudes y aptitudes esperadas según el género “asignado” biológicamente, f) una gramática de las emociones masculinizantes, entre otras -en general conservadoras y patriarcales- construye, propone e “impone” un tipo de masculinidad sobre muchas otras posibles. Esta masculinidad a la que llamamos hegemónica toma la forma de una norma o “ley” que determina lo esperable socialmente de las personas que la misma sociedad identifica como masculinas de acuerdo con rasgos estereotipados. Quien a la mirada de la sociedad no cumple con esos rasgos (por otro lado, nadie cumple totalmente estos rasgos en el ejercicio real de la identidad de género) será ubicado en un lugar de inferioridad y plausible de ser socialmente sancionado; esa sanción en el contexto escolar -como en otras instituciones conservadoras- se traduce en diferentes tipos de prácticas violentas físicas y simbólicas.

III- Masculinidad/es y violencias

Una de las consideraciones necesarias a la hora de abordar las múltiples violencias que pueden ejercerse por identidades y prácticas generizadas es aquella que complejiza y desgeneriza la propia violencia. En primer lugar, ni en la vida social ni en la vida escolar las prácticas de hostigamiento, de discriminación y de persecución motivadas por el género son exclusividad de varones hetero-cis. Por otro lado, un varón hetero-cis que reúna varios (muchos) de los rasgos considerados hetero-cis-normativos no es sinónimo de violento; muchas personas, entre ellas niñeces y juventudes, que ponen en evidencia comportamientos consignados como no “machistas” (afabilidad, respetuosidad, corrección social) en la intimidad vincular -interpersonal o entre pares- suelen tener comportamientos violentos (y viceversa es decir respetuosos y afectivos en la intimidad y agresivos en la vida pública social como forma de pertenecer a la masculinidad no sancionada), así como también mujeres que, sin adoptar conductas y prácticas masculinas, organizan su simbolización del género desde esquemas machistas y patriarcales. Sin embargo, estudios como el de de Stefano Barbero (2017a) dan cuenta de que el acoso y hostigamiento escolar tiene dos dimensiones claves: la estética no hegemónica (no responder a los cánones de belleza) y las opciones de género y comportamiento sexual no hegemónicas (poner en tensión el sistema sexo-género heteronormado). Esta última es mucho más frecuente, invisible y normalizada entre varones y “encuentra su intersección en las relaciones de dominación/subordinación de las masculinidades, ya que la hegemonía interna entre los hombres jóvenes se disputa constantemente, midiendo los límites de las masculinidades con violencia, pero, también con miedo y silencio” (21). Por todas estas consideraciones remarcamos la importancia del abordaje de estas temáticas en las instituciones educativas desde su complejidad.

IV- ESI para una vida social más justa

La ESI (Educación Sexual Integral) o EIS (Educación Integral de la Sexualidad) es una de las prioridades de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2015-2030; los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) 4º, educación de calidad, y 5º, igualdad de género, organizan sus metas para lograr un mundo más justo a partir del reconocimiento de la necesidad de educar en derechos sexuales y reproductivos desde la perspectiva de género y derechos.
En las Directrices Operacionales publicadas en 2014, se sistematizan los referentes conceptuales, programáticos y operativos de la EIS en el mandato del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA); allí se la entiende como un enfoque basado en los derechos humanos y la igualdad de género tanto dentro como fuera de la escuela (Cimmino, Corona y Rossi, 2021: 7)
Asimismo, en el documento de las Naciones Unidas: “Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad”, un enfoque basado en la evidencia (2018) se reafirma la posición de la educación en sexualidad dentro de un marco de derechos humanos e igualdad de género; promueve un aprendizaje estructurado acerca del sexo y de las relaciones de una manera positiva, fortalecedora y centrada en lo que es mejor para una persona joven; a su vez, en el apartado Nº 3: “Salud y bienestar de los y las jóvenes” sostiene que “Una discusión sobre la masculinidad ha estado ausente de muchos programas de educación en sexualidad porque generalmente la masculinidad no se percibe como algo problemático, sin embargo, los niños varones sienten que sus necesidades y preguntas sobre su sexualidad no han sido abordadas” (23).

V- ESI, violencias y Masculinidad/es

Al mismo tiempo que se sostiene la importancia de la ESI/EIS en las instituciones educativas, se evidencia un vacío para varones que no encuentran los espacios (ni en las escuelas ni en diferentes instituciones sociales, incluida la familia) para problematizar su devenir masculino más allá de los mandatos de género, tampoco se generan las posibilidades de hacer conscientes sus privilegios, las formas de pensarse vincularmente, la objetivación de las corporeidades propias de las demás personas, el derecho a decidir sobre su deseo y la necesidad del consentimiento, las presiones a las que son sometidos en el devenir hombres, la autocensura o mutilación emocional (Hooks, 2021) como mandato genérico, la homofobia como estructurante de la masculinidad por oposición y diferencia, entre otras.

La violencia como acción productiva, que señalamos anteriormente a partir de las investigaciones de de Stefano (2017b), reafirma las identidades masculinas entre pares y con las feminidades a la vez que sanciona sus disidencias. Al hacer referencia a las prácticas sancionadoras de unas masculinidades no hegemónicas no estamos haciendo alusión necesaria y exclusivamente a quienes siendo biológicamente/genitalmente varones se identifican con rasgos estereotipados de lo femenino, como pueden ser las niñeces o juventudes que conforman otros colectivos generizados, como el colectivo Trans o gay, sino también a quienes asumen su identidad cis-masculina pero no ajustan sus prácticas cotidianas a lo esperable genéricamente como tales;  ellas también participan del sistema de exclusiones y agresiones que no son percibidas como violentas por quienes las llevan a cabo sino como parte de los propios rituales de reafirmación entre pares.

Evitar los hostigamientos a quienes no ajustan, por el motivo que sea, sus prácticas corporales, discursivas, emocionales, de consumo a lo “esperable” según la matriz patriarcal y sexista, es uno de los motivos para abordar esta temática en las instituciones educativas de diferentes niveles. La mirada crítica sobre las instituciones escolares concebidas como “regímenes de género” estratégicos (Connell, 2001) resulta fundamental para el trabajo transversal por la equidad de género y por vínculos intergéneros sin violencias. Frente a la afirmación de Morgade (2011) “toda educación es sexual” y la consideración de la escuela como transmisora del orden hegemónico en relación al sistema sexo-género, el trabajo educativo, además de centrarse en discutir y hacer evidente las diferencias de género, quizá tenga como primer eje la visibilización de las similitudes y la puesta en tensión de las dimensiones que estructuran los regímenes de género escolares que el estudiantado debe conocer, comprender y ejecutar para una exitosa vida escolar: 1) las relaciones de poder patriarcales y sexistas entre adultos  -autoridades y docentes- 2) la división del trabajo y la presencia mayoritaria de un género u otros según las disciplinas y su réplica entre el estudiantado, 3) los patrones de emocionalidad o “reglas del sentir” que reparten roles y posiciones entre autoridades escolares, docentes, auxiliares y el mismo estudiantado y 4) la simbolización que comparten con los modos culturales de simbolizar el género pero se sobreimprimen en diferenciación de uniformes, códigos de lenguajes, la división curricular según género, etc. (Connell, 2001, pp.160-161). Esta forma de hacer escuela, también hace al género y permea formas de vivir la cotidianidad escolar que pasan inadvertidas y, por lo mismo, estructuran las identidades de niñeces y juventudes. Como toda norma o régimen no es aporístico sino que se vivencia en la negociación, el diálogo y la transgresión y es allí donde las políticas educativas institucionales en relación con el género cobran un valor fundamental ya que definitivamente no es lo mismo una institución disciplinadora y amparada en la concepción biologicista del género que una institución que ofrezca modelos alternativos a la masculinidad cis hegemónica y abrace la diversidad. Es necesario, además, incorporar a la transversalización curricular, la transversalización institucional de la ESI-EIS, es decir, pasar de los ejes temáticos en los programas de estudio de las diferentes asignaturas o áreas a la organización y administración de la institución escolar con perspectiva de género (Romero, 2023).  

VI- A modo de síntesis

El abordaje de la/s masculinidad/es por diferenciación y asimilación es una de las aristas del trabajo escolar con ESI. Las escuelas como territorio de construcción de la masculinidad desde modelos que tienen a la homofobia como núcleo de significaciones y prácticas de control (de Stefano Barbero, 2017a) van tramando las afirmaciones de reconocimiento propio y entre pares, a la vez que señalan/marcan/delimitan las disidencias o alternativas a dicha masculinidad; los varones en los diferentes modelos de la escolaridad van administrando sanciones a las disidencias mientras construyen una imagen social de sí mismos que los ponga a resguardo de dichas sanciones. Sin embargo, es de considerar que niñeces y juventudes que son invisiblemente investidas de ciertos rasgos y características de los varones: fuerza, virilidad, ser protector, proveedor, procreador, o no demostrar emociones, entre otras, soportan una carga social-emocional tan importante durante el tránsito de los procesos de construcción de identidades de género que suele trasuntarse en frustración, ira y muchas veces en respuestas de violencia (de Stefano Barbero, 2017a). La violencia primera es hacia sí mismos (Hooks, 2021) “El primer acto de violencia que el patriarcado exige a los hombres no es la violencia hacia las mujeres. En su lugar, el patriarcado exige de todos los hombres que se impliquen en actos de mutilación psíquica, que maten las partes emocionales de sí mismos” (57)
Con respecto a las consideraciones de los procesos de construcción de la identidad masculina con la homofobia como control, es necesario abordar como contenido de ESI las problemáticas vinculadas tanto a aspectos psicosociales de los colectivos LGTIBQ -persecución directa o indirecta, hostigamiento, discriminación, estigmatización y daño con base en orientaciones sexuales, identidad o expresión de género- cuanto físicas o biológicas que afectan a niñeces y juventudes intersexuales. Si la inclusión de temáticas y problemáticas que pongan en tensión el modelo heteropatriarcal de la masculinidad hegemónica es complejo y poco trabajado en las escuelas, clubes y otros territorios de socialización de niñeces y juventudes, abordar las disidencias sexo-genéricas es una necesidad urgente y una carencia flagrante de las propuestas curriculares e institucionales de la ESI-EIS ya que es casi nula su presencia en las discusiones y tratamientos en los diferentes niveles educativos.
Todo lo anterior, de alguna manera nos configura un escenario escolar en el que las masculinidades como tema es imperioso que ingrese a nuestras actividades en el marco de la ESI por una escuela y una sociedad que camine hacia un mundo sin agresividad, con más salud mental, con más aceptación, empatía, solidaridad, tolerancia, respeto, con menos miedos y, por consiguiente, con menos violencias.

Referencias

  • De STEFANO BARBERO, Matias (2017a). “Hacerse hombre en el aula: masculinidad, homofobia y acoso escolar”. Caderno Pagu, (50), Universidad de Campinas, pp. 1-28. http://dx.doi.org/10.1590/18094449201700500014  [Fecha de consulta: 20/08/2026]
  • DE ESTEFANO BARBERO, Matías (2017b). ¿“cosas de niños” o cosas que los niños hacen para hacerse Hombres? Reflexiones antropológicas sobre edad, violencia y masculinidad. Hachetetepé. Revista científica de educación y comunicación, (15), 95-102, Universidad de Cádiz
  • HOOKS, Belle. (2021). El deseo de cambiar. Hombres, masculinidad y amor. España: Bellaterra.
  • MORGADE, Graciela (2011) Toda educación es sexual: hacia una educación sexuada justa (comp.). Buenos Aires:  La Crujía. https://www.redalyc.org/pdf/6837/683772563018.pdf  [Fecha de consulta: 27/08/2026]
  • ROMERO, Guillermo (2023) Los regímenes de género escolares como geopolíticas educativas estratégicas. Aportes para pensar la transversalidad de la Educación Sexual Integral en Revista de Estudios de Género. La ventana, vol. VII (57), pp. 41-76, México: Universidad de Guadalajara Recuperado de https://doi.org/10.32870/lv.v7i57.7489  [Fecha de consulta: 22/08/2028]
  • Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (2018). Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad. Un enfoque basado en la evidencia (7). Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000260840_spa  [Fecha de consulta: 22/08/2026].
  • Honorable Congreso de la Nación Argentina (2006) Ley 26150 Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Recuperado de https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26150-121222/texto   [Fecha de consulta: 22/07/2026].

3° Concurso Fotográfico

Biografía sexual y formación docente: lo que revelan las cartas del Seminario

Por: Analía Lilian Pereyra

Al concluir los cursos del Seminario Educación Sexual Integral (ESI) con las futuras docentes hago una dinámica de cierre que se llama: ‘’Te cuento’’, la cual consiste en escribir una carta a alguna persona que elijan (puede ser familia, pareja, amistades) contándole lo que significó en lo personal cursar el Seminario ESI.

Un domingo, que suele ser mi día más libre, después de almorzar, abro las cartas una por una, hay algunas en sobres cerrados, otras en sobres de colores y algunas otras solo son una hoja de carpeta doblada.

Esta en particular, tiene un sobre color fucsia realizado con cartulina, está cerrado con las letras ESI, cada una de ellas realizadas con papeles de diferentes colores, las cuales tenes que despegar para abrirlo. Comienzo a leer: 

esta carta se la dedico a mi mejor amigo desde chica, hasta hace 4 años, cuando a la madrugada entró “tomado” y descalzo por la ventana de mi pieza, la cual forzó para abrirla y entrar. Fue un momento horroroso el cual marcó un antes y un después en mi vida. Nunca me animé a realizar la denuncia, ya que por momentos pensaba que la culpa había sido mía. Hoy gracias a este hermoso espacio curricular, gracias a la ESI, lo libero, entendiendo que mi cuerpo tiene un valor único y pudiendo poner en palabras algo que con tanto peso, culpa y dolor cargaba. Por último, me despido de vos profe, deseo el día de mañana ser una docente que pueda transmitir la ESI como vos y que la culpa que yo sentí, no la vuelva a sentir nadie más.

Cómo no emocionarme cuando el relato pone en evidencia una violencia y la posibilidad de comenzar a reparar lo herido, más aún manifestar que en el quehacer docente futuro hará de la ESI una bandera para que las violencias que vivimos a diario niñas y mujeres salgan del ocultamiento y sean denunciadas.

Acá abro una de las tres puertas de la ESI, que es la Reflexión sobre Nosotrxs Mismas, sobre nuestras vivencias y lo que llamo la Biografía Sexual, ya que resulta indispensable en la formación docente revisar nuestros posicionamientos, nuestra ética y los valores que sostenemos. Siempre está presente nuestra Sexosofia, la cual refiere al conjunto de principios y conocimientos que las personas tienen acerca de su propia e íntima experiencia de su función sexual, es la filosofía acerca del sexo y del erotismo que cada una de las personas tienen en relación a sí mismas, incluye valores personales y culturales.

En la formación docente, esta 1era Puerta de la ESI y su necesaria Reflexión sobre Una Misma es la que nos permite ir acercándonos a los contenidos que por Ley 26.150 se tienen que abordar.

Desde la ESI se trabajan contenidos relacionados con 5 Ejes Conceptuales, uno de ellos es El Cuidado del Cuerpo y la Salud, y dentro de él nos preguntamos: ¿de qué cuerpo se habla?, ¿cuál es el concepto de qué salud? y ¿de qué forma de cuidar? 

Un Cuerpo desde la perspectiva de la ESI es un cuerpo atravesado por lo social, no está limitado a lo biológico, hay cuerpos disciplinados, racializados, sobrevalorados, patologizados, con discapacidades, entre muchos otros. Cuando se habla de Salud, la ESI promueve la salud, proporciona protección y herramientas para potenciar la salud integral. Cuando se dice Cuidado, desde la ESI nos preguntamos: ¿cómo cuidamos? ¿Cómo enseñamos a cuidarse a niñas, niños y adolescentes? ¿Desde dónde cuidarles? ¿Respetamos sus derechos o nos posicionamos desde el adultocentrismo?

Me atrevo a mostrar cómo en la situación descrita -futura docente-, la estudiante reflexionó sobre su propia biografía sexual, pudo poner en palabras la situación abusiva y pensar en su futuro docente poniendo en valor la ESI como dispositivo o perspectiva para el cuidado del cuerpo y la salud.

Abro otra carta que está en un sobre blanco cerrado y pegado: 

Este Seminario, en lo personal, me ha sacado de mi zona de confort y me ha llenado de ganas de aplicar todo lo aprendido en las futuras aulas. Es importantísimo saber lo que somos, lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos. Yo en estas últimas semanas estoy atravesando un proceso de crisis matrimonial o mini separación (aún no puedo ponerle nombre), pero de lo que estoy segura es que el conflicto devino por decir ‘’NO ES NO”, si tu pareja no entiende que tener relaciones sexuales tiene que ser con consentimiento de ambas partes, una se desvasta por dentro y llegás a un punto de que tu cuerpo te habla a gritos y tenés que escucharlo, porque una es libre de decidir ante todo.

 

No paro de preguntarme: ¿Quién nos enseñó que cuando te casás o estás en pareja tenés la obligación de tener relaciones sexuales cuando la otra persona lo desea? 

Parece que el Cuerpo del que hablamos recién, tiene que estar disponible siempre para el uso de otro, sea marido, amigo, novio…Los cuerpos socializados femeninos son cuerpos a disposición, no tienen derecho a expresar su deseo si el deseo es no quiero o ahora no tengo ganas. Muchas veces quizás sí tenemos ganas, pero si te persigue las ganas se apagan y querés escapar. ¿Cómo podrá acontecer el deseo si hay otro que asfixia, hostiga, que te insiste y condiciona?

Y voy a traer a otros de los Ejes Conceptuales de la ESI, Valorar la Afectividad, este eje pone de relevancia los vínculos entre pares, entre docentes y estudiantes, entre parejas…entre familias. La afectividad se expresa y se pone en diálogo porque en todo vínculo proliferan emociones como el enojo, la rabia, el miedo y también el amor, la alegría, la tristeza, la envidia. Y es muy válido el reconocimiento de las emociones, ya que abre el poder de expresarlas y manifestar el consentimiento. Este implica manifestar abiertamente y de manera explícita si se desea participar de alguna actividad o no. Tiene entre sus características que debe ser libre y voluntario, específico sobre la acción que se acuerda y no suponer y que es reversible, lo cual implica que se puede consentir una acción, pero luego arrepentirse o sentir que no y se debe parar.

Si te preguntás, ¿estoy haciendo esto por alguien…? Y la respuesta es sí, ahí te das cuenta de que estás al servicio de los deseos de otra persona y no de los tuyos.

En todos los vínculos debe estar presente siempre el Consentimiento, en cada beso, en cada abrazo y en cada práctica de un encuentro sexual.

Una carta más…dice: 

Abuela, quiero contarte algo…mientras cursé ESI me acorde un montón de vos. Todo lo que me enseñaste sin darte cuenta, mucho antes de que yo supiera lo que era la ESI. Me contaste cómo criaste a mi mamá sola, cuando ni siquiera había Ley de divorcio y cómo te viniste a esta ciudad sin un peso y aún así lograste salir adelante. Aprendí que ESI no es hablar sólo de sexo, es hablar de derechos, de respeto, de cuidarnos, de los vínculos sanos y de elegir nuestras propias vidas. Te amo abu.

Esta Ley de Educación Sexual Integral 26.150, surgió del consenso de una sociedad deseosa de ampliar derechos, una sociedad implicada con gremios y estamentos de salud, con ONGs y grupos religiosos.

En aquel momento, 2006, para garantizar su existencia, el último párrafo del artículo 3 tenía que decir: ‘’procurar igualdad de trato entre varones y mujeres’’, hoy diríamos igualdad de géneros. Y entra aquí la prevención de la violencia basada en géneros, la cual también, como otro de los ejes de la ESI, la Perspectiva de Género, permite no solo acompañar y apoyar a mujeres violentadas por el solo hecho de ser mujeres, sino que también revisa: ¿qué es ser varón? ¿Qué padecen los varones en relación a los mandatos de género? ¿Por qué los socializados varones disfrutan de poseer cuerpos de mujeres? 

Es difícil elegir solo 3 cartas, hay miles de historias que contar, historias de sus vidas, historias de infancias y adolescencias, historias de tantas familias que no hablaron nunca de Educación Sexual Integral. Agradezco a las futuras profes que me dejaron compartir un pedacito de sus relatos.

Por último, quiero compartirles que mis ojos se llenan nuevamente de lágrimas cuando al final, en algunas cartas, hay frases como: ‘’se nota profe que te gusta lo que hacés… fue un placer conocerla, ¡gracias por compartir su potencial con nosotras!’’.

Esto es lo que me recuerda que vale la pena ir a la escuela. 

Por una ESI para DECIDIR.

Ensayo Audiovisual - Cuerpo Paraíso

El cuerpo como escenario de derechos: educación sexual integral para desnaturalizar la desigualdad

Por: Lilián Martella

La intención de este escrito es contribuir a la reflexión colectiva sobre la ley nacional de educación sexual integral N°26.150 (ESI), a 20 años de su sanción. Desde su publicación, en 2006, la ESI se posicionó como un derecho humano fundamental de las infancias y adolescencias, garantizado por el estado para que las personas puedan tomar decisiones libres, informadas y responsables sobre sus cuerpos, proyectos de vida y ejercicio de la ciudadanía.

De algún modo, por su transversalidad, integralidad e interdisciplinariedad, la ley impuso una especie de giro copernicano en la construcción epistémica de los saberes sobre el sexo, identidad, género, política, homosexualidad, heteronormatividad y deseo, entre otros, ya que estos conceptos comenzaron a repensarse desde otras perspectivas que rompieron con el dominio absoluto del paradigma médico-biologicista para pasar a una mirada social y cultural, desde la propia persona. En este sentido, transformó las prácticas en las aulas al reconocer, por primera vez, que las infancias y adolescencias son sujetos plenos de derechos y no meros objetos de tutela adulta. La norma cambia el paradigma educativo, transforma a la escuela en un espacio de cuidado, prevención y promoción de la igualdad. Ya no se concibe al y a la estudiante como un receptor pasivo o “propiedad” de las familias sino como un ciudadano con derecho a recibir información validada.

Fue una normativa que causó y sigue causando mucho impacto y también mucha resistencia aunque, a la vez, habilitó nuevos debates y nuevas líneas de desarrollos teóricos que permiten leerla como un campo de disputa; en un contexto de fuerte retroceso institucional, desfinanciamiento de áreas específicas a nivel nacional y oposición ideológica.

La ESI se encuentra hoy en el centro de la escena política y cultural. Por un lado, existen movimientos de la sociedad que defienden su aplicación como una herramienta fundamental para el ejercicio de derechos, para desarmar prejuicios, valorar la diversidad y defender la autonomía sobre los propios cuerpos e impulsan espacios de debates y formación para asegurar su continuidad a los fines de garantizar la igualdad, la identidad, prevenir la violencia de género y proteger a las infancias frente al abuso sexual. Por otro lado, es objeto de narrativas que alegan vulneración de los derechos de las familias y la consideran adoctrinamiento y estrategia de desinformación, limitando su alcance e implementación plena.

Desde un enfoque político y de derechos, se sostiene que la educación sexual integral representa mucho más que una transmisión de conocimientos biológicos que se estudian. Dimensiona el cuerpo como un espacio físico y político primario, de autonomía y soberanía, donde las leyes, las libertades y las desigualdades se materializan y se hacen visibles directamente sobre las personas. Se constituye en un territorio de autocuidado y autoconocimiento para protegerlo, para identificar situaciones de riesgo, prevenir abusos y exigir el respeto a la propia integridad física y emocional dentro y fuera de la escuela. Permite entender que todos los cuerpos son diferentes, valiosos y sienten. Expresa emociones y se vincula con otros desde la afectividad, el disfrute y el cuidado integral, sin miedos ni culpas culturalmente arraigadas.

A través de sus ejes centrales, la normativa genera importantes rupturas históricas y conceptuales que hicieron tambalear a todo lo que se enseñaba hasta el momento sobre el sexo y el género. Introdujo la idea del género como una configuración socio-histórica que disparó el concepto de “performatividad” (Butler, 1990), es decir, como una “actuación” reiterada del sujeto que la realiza en función de una normativa genérica que promueve y legitima o sanciona y excluye. Antes de esta ley, las ideas se dividían a grandes rasgos entre las que entendían al género como la interpretación cultural del sexo y aquellas que insistían en la inevitabilidad de la diferencia sexual. Ambas presuponían que el sexo era un elemento tributario de una anatomía incuestionable, como algo “natural”, que no dependía de las configuraciones sociohistóricas. En otras palabras, como afirma Butler (1990), la idea del “sexo” como algo natural es el efecto de una concepción biologicista y fragmentada, que se da dentro de un sistema social y normativo binario y heterosexual que condicionan nuestras maneras de actuar, o sea, en un marco en el que existen dos opuestos (masculino y femenino) que se atraen entre sí y en el que cada uno cumple con determinadas expectativas y modelos de conductas aceptados culturalmente. Políticamente, el hecho de que este sistema normativo traiga aparejada la suposición de reglas de continuidad y coherencia entre sexo, género y orientación afectivo-sexual (que los órganos sexuales se corresponden con el género y que el deseo, por lo tanto, es heterosexual) sería la causa de que, cuando no se cumple con esa expectativa previa o mandato normativo hetero-cis, haya personas que queden condenadas a ser pensadas como “desviadas” y “discriminadas” ante cualquier diferencia que surja.

Es de destacar la importancia de haber desnaturalizado las expectativas de género y visibilizar la normatividad de género, en todos los ejes de la norma. Si no hay una esencia interna que se pone al descubierto cuando se actúa el género, entonces no es posible medir a los actos de género como verdaderos o falsos, ni correctos ni desviados. Si esto es así, es posible que existan “diversas” identidades de género que se pueden construir. En esta línea, se brindan argumentos para luchar por la despatologización y por la transformación de concepciones culturales que generan consecuencias tan crueles para las personas como la discriminación, la marginación y la violencia estructural.

A modo de cierre, la educación sexual integral con perspectiva de género no es una opción pedagógica sujeta al arbitrio de las instituciones o las familias. Es un derecho humano consagrado por ley. Garantizar la ESI es darle la potencia a la educación pública para habilitar espacios de escucha y libertad orientados a desarmar los mandatos históricos que violentan a las identidades y debilitan la consolidación de una sociedad democrática basada en la diversidad.

Bibliografía

  • Butler, J. (1990). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad.. Paidós.

  • Ley 26.150 (2006), Programa nacional de educación sexual integral. https://www.inet.edu.ar/wp-content/uploads/2012/10/43-08-anexo-1.pdf –  https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26150-

Pleículas Aprender ESI ´+ Cine

¿De qué libertad hablan?

Por: Antonio Tello

Muchos jóvenes se adhieren a movimientos ultraderechistas que agitan la bandera de la libertad, para -dicen- ser libres, emanciparse de “la casta política” y liberarse de un sistema opresor. Pero, esta bandera ¿es la real o es un trapo engañoso que conduce a la sociedad a su autodestrucción?

Poco antes de ser guillotinada, durante los días de terror de la Revolución francesa, Madame Roland exclamó «¡Libertad, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!». Hoy, la frase cobra dramática vigencia ante la amenaza de la ultraderecha libertaria que, bajo la bandera de la libertad, representa para la paz, la vida social, la cultura, los valores éticos y los derechos fundamentales de la sociedad.

Lorem ipsum dolor sit amet.

Por: Susana Molina.
Docente en el Departamento de Ciencias de la Comunicación.

“La libertad ha sido un episodio”, afirma Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que en frases de gran impacto genera admiración y rechazo por partes iguales. Está hablando de un gran cambio de época, de la transición de una sociedad con estructuras de control externas, a una donde el sujeto se somete voluntariamente para producir ilimitadamente, sin darse cuenta de que, lejos de ser su propio jefe, le ha regalado el alma al diablo: el capital.

Tan contundente es esa afirmación que abre debate. El primero es si puede considerarse episódica la libertad. ¿Es acaso un paréntesis delimitado entre períodos de opresión o de ausencia de arbitrio? ¿O siempre queda un resquicio de ella, en tanto el pensar y el sentir de los “no libres” no pueda ser sometido de la manera en que se encadenan los cuerpos?. El segundo es si puede pensarse episódica, cuando es la voluntad del sujeto la que va en busca de su propia “anulación”. Pues, paradójicamente, ese sujeto que ya no es libre es el mismo que libremente ha decidido dejar de serlo.

Byung-Chul Han dirá que no, que no se da cuenta, que ha entrado voluntariamente en una trampa que en la cual se ha vuelto vigilado y vigilante, y que, paralelamente, ha aportado al vaciamiento de sentido del término en toda su riqueza. Pero siempre cabe la pregunta. ¿Es viable que puede desaparecer la libertad como anhelo, ideal, horizonte normativo, esperanza, utopía, incluso si se hubiera prácticamente aniquilado su ejercicio?

En el periodismo (el del 506 y el 2025 también), la libertad de expresión sigue siendo el faro que orienta la práctica. No importa si las condiciones del ejercicio profesional se han vuelto extremadamente precarias o si la relación con las fuentes se ha modificado al punto en que hoy una granja de trolls opera mejor que una oficina de prensa.  No importa si circulan sobres, favores, prebendas, amenazas, ventrílocuos.

Que la presión por la instantaneidad ha erosionado pilares fundamentales de la buena prensa, como el chequeo de la información, la multiplicidad de fuentes, la investigación a fondo, es cierto. Pero aun así, exponencialmente aumentados en cuestión de décadas los espacios de participación y las voces que se expresan, resulta difícil considerar que la libertad-anhelo, la libertad-ideal, la libertad-resquicio y refugio ya perdió su batalla frente al auto sometimiento al algoritmo y la productividad.

El arte del encierro. Collage de Chihiro. Taller de Dibujo, Humanas Itinerante (segunda edición, 2025)  

No han desaparecido aún ni el periodismo ni los periodistas. No han desertado los que cuestionan las mordazas simbólicas, financieras, estructurales, legales, políticas, mentales. Quizás podrán ser menos visibles en algunos períodos, o tener menos margen para hacer valer sus argumentos. Pero la libertad está en la búsqueda constante de esos “tiempos felices” de los que hablaba Mariano Moreno en los albores de la Gazeta: cuando se puede decir lo que se piensa y sentir lo que se quiere.

Si algo anima a los buenos periodistas a ignorar las presiones, a desenmascararlas, a buscar la grieta por donde entra la luz a la opinión pública (otro concepto en profunda reforma), es la certeza de que la libertad de expresión (que fortalece y restaura otras muchas libertades), aún encadenada al capital, no puede darse por finiquitada. En todo caso estará en riesgo, y mirando la historia del mundo cabe preguntarse cuándo no lo estuvo.

Junto a nuevos monstruos de última generación (esta vez algorítmicos, inteligentes, mercadotecnificados, megaproductivos y veloces) que propagan tanto la novedad como el absurdo y que algunos usan para reinstalar discursos que creíamos perimidos, aparecen las voces que resisten y luchan, apropiándose de esas mismas herramientas de difusión, reinventando la profesión, descubriendo otras formas de ejercer y defender la libertad.

Preocupante resultaría la indiferencia ante un eventual total desvanecimiento de los libres sentires y pensares, es decir, el abandono de todo acto creativo, de todo límite frente a la intolerancia, la renuncia abierta a la pulsión de vida de los proyectos individuales y colectivos, que sostienen la trama.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Por: Abelardo Barra Ruatta.
Ex Docente en el Departamento de Filosofía.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus sit amet nibh tincidunt, vehicula lectus non, dignissim dolor. Duis cursus orci ac ligula vulputate, eu dictum risus faucibus. Nunc a vulputate felis. Aliquam laoreet, massa nec posuere luctus, erat leo luctus ante, nec facilisis mi turpis at justo. Donec eget risus in ex bibendum iaculis et dignissim mi. In orci mauris, posuere non dapibus non, molestie at metus. Nulla volutpat massa sed tortor luctus laoreet a et leo. Nullam auctor, erat at tincidunt gravida, eros erat imperdiet velit, a consequat quam est ac nisl. Aenean vestibulum est sit amet enim placerat, auctor mattis tellus sodales. Aliquam lobortis est vel orci faucibus lacinia at vel augue. Duis sit amet cursus libero, eget facilisis tortor. Pellentesque rutrum eros a tempor vehicula. Aliquam sed vestibulum metus. Cras tristique arcu fermentum augue convallis rhoncus.

Suspendisse ultricies ex in justo bibendum viverra. Fusce eu ultricies metus, rutrum viverra sapien. Donec viverra porta ligula id imperdiet. Donec eu sollicitudin lacus, ornare accumsan sapien. Vestibulum luctus dolor eget massa porttitor finibus. In laoreet diam diam, ac iaculis augue convallis nec. Duis fermentum, nunc a interdum aliquet, dui risus convallis mauris, ac porttitor elit est quis felis.

In lobortis vulputate ante sed mollis. Duis scelerisque, felis a dapibus feugiat, risus sem congue est, quis ullamcorper diam risus nec massa. Etiam id venenatis nisi. Nunc imperdiet mi velit, non sagittis leo gravida in. Suspendisse tempus at magna sit amet consequat. Maecenas sed tortor vulputate, faucibus purus quis, sollicitudin neque. Integer faucibus rutrum rutrum. Proin at sem in eros hendrerit accumsan. Interdum et malesuada fames ac ante ipsum primis in faucibus. Ut egestas lacus quis lacinia venenatis. Nulla facilisi. Aliquam ultricies est eros, in scelerisque ante vestibulum vitae.

Suspendisse potenti. Quisque ut odio eget nibh maximus porta. Aenean consectetur est non mauris viverra malesuada. Nunc porttitor egestas leo non malesuada. Vestibulum eget malesuada enim. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus odio magna, pellentesque quis ex ac, vehicula pretium ex. Nulla neque ante, pretium in vestibulum ornare, pulvinar vel odio. Nunc semper est vel viverra ornare. Sed lacinia dignissim quam, vitae aliquam dolor tincidunt nec. Nunc fermentum metus id neque tincidunt, vitae molestie justo laoreet.

“la libertad no se pide, se toma, y al tomarla, se multiplica. No se trata de predicar el libertinaje, sino la insurrección orgásmica; no hablar de deberes, sino del descubrimiento de que el único placer durable es aquel que quema las fronteras entre los cuerpos. ”Abelardo Barra Ruatta

Suspendisse vestibulum neque ac quam fringilla venenatis. Sed pulvinar risus vitae massa faucibus, vitae ultricies elit consectetur. Aenean fringilla diam sed urna tempor facilisis. Donec pretium facilisis lacus. Nulla luctus odio eu velit luctus dapibus. Donec blandit euismod mollis. In euismod molestie quam, sit amet maximus est bibendum at. Maecenas eget leo odio. Morbi lectus urna, fermentum quis eros ut, dignissim imperdiet quam. Etiam vestibulum bibendum eros id varius. Aliquam mollis magna justo, eu egestas tellus mattis et. Ut ultrices magna elit, eu cursus erat imperdiet condimentum. Fusce in ex tortor. Ut vitae diam finibus, pretium ex eget, posuere magna. Aliquam tristique lacus eu erat semper, ut suscipit nibh porttitor. Morbi tempus rhoncus nibh ac viverra.

Vestibulum laoreet nisi odio, ac hendrerit turpis varius hendrerit. Nunc dapibus, diam nec dignissim tincidunt, nibh lorem mattis sem, sed congue ante risus ut dui. Sed feugiat quis arcu quis tristique. Sed dolor enim, volutpat ut congue sit amet, congue a tellus. Integer accumsan, nisi ac facilisis dapibus, nulla dui volutpat purus, et mattis tellus mauris at mauris. Nullam fermentum massa in sagittis rhoncus. Nullam egestas tristique purus, vel vehicula metus pellentesque non. Aliquam nec pellentesque nunc, non rhoncus lorem. Pellentesque habitant morbi tristique senectus et netus et malesuada fames ac turpis egestas. Quisque sed nisl varius, imperdiet urna et, imperdiet lectus. Ut condimentum, dolor non bibendum pharetra, felis nisi gravida dui, eu congue est nibh ac orci. Quisque eget varius mi. Nam non faucibus elit, eget fermentum lorem. Mauris id arcu commodo, auctor eros sed, tempor purus. Suspendisse ut magna eget diam sodales varius.

Integer vestibulum malesuada arcu ut dapibus. Fusce convallis interdum rhoncus. Cras eget convallis ante. Class aptent taciti sociosqu ad litora torquent per conubia nostra, per inceptos himenaeos. Nulla auctor ex quis rhoncus accumsan. Morbi tincidunt tellus nec tellus consectetur accumsan. Sed eget leo lacinia, pharetra quam ut, pharetra metus. Pellentesque habitant morbi tristique senectus et netus et malesuada fames ac turpis egestas. Vestibulum posuere varius metus, nec vehicula nisi hendrerit non.

20 años de ESI

en Argentina.

Sobre cines libres

Por: Gastón Molayoli.
Graduado en el Departamento de Cs de la Comunicación. Integrante de la Diplomatura Superior en Cine Documental -  FCH

Hablar de libertad hoy, en Argentina, significa (o debería significar) moverse a contramano del discurso imperante, ese que defiende la idea de que sólo somos libres para autoexplotarnos, autodestruirnos y  cosificarnos. La selección que propongo es tan caprichosa como, precisamente, libre. Podría haber mencionado muchas más. Incluye películas contemporáneas y no tanto, nacionales y extranjeras, comerciales y autorales.

Abordan la libertad desde la necesidad profunda de contribuir a la justicia (El informante), denunciar la censura (Buenas noches, buena suerte, Trumbo y El censor), expresar la propia sexualidad (Close, Pelo malo y La inocencia), defender la dignidad y la condición humana (El caso Dreyfuss y El gran dictador), sostener tenazmente la batalla contra el olvido (Ejercicios de memoria), consagrarse a otra cosa que no sea la dominación (La libertad), pensarse en términos colectivos a pesar de haber perdido dicha libertad (Leonera), abrir el horizonte de lo pensable, sobre todo en relación a lo que se esperaba y se sigue esperando de las mujeres (Sin techo ni ley), impugnar sistemas judiciales injustos, como casi todos (Justicia roja y Expreso de medianoche) y, finalmente, filmar, mostrar y hacer-ver a pesar de todo, incluso a contramano de la reclusión (Este no es un film).

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Por: Lorem ipsum .
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus sit amet nibh tincidunt, vehicula lectus non, dignissim dolor. Duis cursus orci ac ligula vulputate, eu dictum risus faucibus. Nunc a vulputate felis. Aliquam laoreet, massa nec posuere luctus, erat leo luctus ante, nec facilisis mi turpis at justo. Donec eget risus in ex bibendum iaculis et dignissim mi. In orci mauris, posuere non dapibus non, molestie at metus. Nulla volutpat massa sed tortor luctus laoreet a et leo. Nullam auctor, erat at tincidunt gravida, eros erat imperdiet velit, a consequat quam est ac nisl. Aenean vestibulum est sit amet enim placerat, auctor mattis tellus sodales. Aliquam lobortis est vel orci faucibus lacinia at vel augue. Duis sit amet cursus libero, eget facilisis tortor. Pellentesque rutrum eros a tempor vehicula. Aliquam sed vestibulum metus. Cras tristique arcu fermentum augue convallis rhoncus.

Suspendisse ultricies ex in justo bibendum viverra. Fusce eu ultricies metus, rutrum viverra sapien. Donec viverra porta ligula id imperdiet. Donec eu sollicitudin lacus, ornare accumsan sapien. Vestibulum luctus dolor eget massa porttitor finibus. In laoreet diam diam, ac iaculis augue convallis nec. Duis fermentum, nunc a interdum aliquet, dui risus convallis mauris, ac porttitor elit est quis felis.

In lobortis vulputate ante sed mollis. Duis scelerisque, felis a dapibus feugiat, risus sem congue est, quis ullamcorper diam risus nec massa. Etiam id venenatis nisi. Nunc imperdiet mi velit, non sagittis leo gravida in. Suspendisse tempus at magna sit amet consequat. Maecenas sed tortor vulputate, faucibus purus quis, sollicitudin neque. Integer faucibus rutrum rutrum. Proin at sem in eros hendrerit accumsan. Interdum et malesuada fames ac ante ipsum primis in faucibus. Ut egestas lacus quis lacinia venenatis. Nulla facilisi. Aliquam ultricies est eros, in scelerisque ante vestibulum vitae.

Suspendisse potenti. Quisque ut odio eget nibh maximus porta. Aenean consectetur est non mauris viverra malesuada. Nunc porttitor egestas leo non malesuada. Vestibulum eget malesuada enim. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus odio magna, pellentesque quis ex ac, vehicula pretium ex. Nulla neque ante, pretium in vestibulum ornare, pulvinar vel odio. Nunc semper est vel viverra ornare. Sed lacinia dignissim quam, vitae aliquam dolor tincidunt nec. Nunc fermentum metus id neque tincidunt, vitae molestie justo laoreet.

Suspendisse vestibulum neque ac quam fringilla venenatis. Sed pulvinar risus vitae massa faucibus, vitae ultricies elit consectetur. Aenean fringilla diam sed urna tempor facilisis. Donec pretium facilisis lacus. Nulla luctus odio eu velit luctus dapibus. Donec blandit euismod mollis. In euismod molestie quam, sit amet maximus est bibendum at. Maecenas eget leo odio. Morbi lectus urna, fermentum quis eros ut, dignissim imperdiet quam. Etiam vestibulum bibendum eros id varius. Aliquam mollis magna justo, eu egestas tellus mattis et. Ut ultrices magna elit, eu cursus erat imperdiet condimentum. Fusce in ex tortor. Ut vitae diam finibus, pretium ex eget, posuere magna. Aliquam tristique lacus eu erat semper, ut suscipit nibh porttitor. Morbi tempus rhoncus nibh ac viverra.

Vestibulum laoreet nisi odio, ac hendrerit turpis varius hendrerit. Nunc dapibus, diam nec dignissim tincidunt, nibh lorem mattis sem, sed congue ante risus ut dui. Sed feugiat quis arcu quis tristique. Sed dolor enim, volutpat ut congue sit amet, congue a tellus. Integer accumsan, nisi ac facilisis dapibus, nulla dui volutpat purus, et mattis tellus mauris at mauris. Nullam fermentum massa in sagittis rhoncus. Nullam egestas tristique purus, vel vehicula metus pellentesque non. Aliquam nec pellentesque nunc, non rhoncus lorem. Pellentesque habitant morbi tristique senectus et netus et malesuada fames ac turpis egestas. Quisque sed nisl varius, imperdiet urna et, imperdiet lectus. Ut condimentum, dolor non bibendum pharetra, felis nisi gravida dui, eu congue est nibh ac orci. Quisque eget varius mi. Nam non faucibus elit, eget fermentum lorem. Mauris id arcu commodo, auctor eros sed, tempor purus. Suspendisse ut magna eget diam sodales varius.

Integer vestibulum malesuada arcu ut dapibus. Fusce convallis interdum rhoncus. Cras eget convallis ante. Class aptent taciti sociosqu ad litora torquent per conubia nostra, per inceptos himenaeos. Nulla auctor ex quis rhoncus accumsan. Morbi tincidunt tellus nec tellus consectetur accumsan. Sed eget leo lacinia, pharetra quam ut, pharetra metus. Pellentesque habitant morbi tristique senectus et netus et malesuada fames ac turpis egestas. Vestibulum posuere varius metus, nec vehicula nisi hendrerit non.

El transhumanismo, si bien admite una dimensión moderada, también postula una dimensión más extrema, la cual se plantea como una etapa intermedia y necesaria en el recorrido desde lo humano hacia lo poshumano. Esta posición no sólo es descriptiva, sino también normativa, es decir, sus teóricos sostienen que esta posibilidad convergente estaría justificada, para lo cual es necesario pensar un derecho mínimo, que no obstaculice el desarrollo tecnocientífico, destacando la innovación tecnológica continuada y el crecimiento exponencial de las tecnologías, que en el futuro provocarán la discontinuidad de la humanidad.

Finalmente, consideramos que es crucial entender que la interacción entre humanos y máquinas, específicamente entre algoritmos diseñados con propósitos particulares, debe estar necesariamente atravesada por un componente ético, postulando en todo momento y en todos los casos, el respeto y la protección de los Derechos Humanos, aun cuando nos situemos más allá de lo humano.

Estamos; estarás - Gabo Ferro y Luciana Jury

La libertad en la escuela: entre la prisa del mundo y la pausa de lo humano

Por: Romina Soledad Bada.
Graduada en el Departamento de Historia.

La palabra libertad suele sonar a veces demasiado grande, como si solo pudiera nombrar las luchas de los pueblos, los manifiestos políticos o las proclamas revolucionarias. Sin embargo, la libertad también habita en espacios cotidianos, invisibles, aparentemente menores. Una de esas moradas posibles es la escuela. Allí, entre pizarras gastadas y recreos bulliciosos, entre la disciplina de un horario y la apertura inesperada de una conversación, late la posibilidad de pensar la educación como un lugar donde la libertad no sea un adorno, sino su propio corazón.

Carlos Skliar, en su libro Pedagogías de las diferencias (2022) nos advierte los peligros de un tiempo histórico signado por la velocidad, la transparencia exigida y la productividad como mandato. Vivimos en un mundo que no sabe demorarse, que reduce la experiencia a lo útil y el vínculo a lo medible. En este contexto, las juventudes aparecen como un territorio asediado: los adolescentes deben adaptarse a la lógica adulta, ser competentes, estar siempre disponibles, volverse eficientes antes de ser felices. Frente a esa intemperie, el autor imagina la escuela como “el último lugar posible del tiempo libre” (Skliar, 2018), un refugio donde la lentitud todavía sea posible, donde el silencio no se viva como vacío, sino como espacio fértil de conversación consigo mismo o con los otros.

La libertad en la escuela, entonces, no se reduce a la ausencia de reglas ni a un simple dejar hacer. Es, más bien, la posibilidad de abrir huecos en la malla del tiempo productivo, de permitir que lo humano resista al vértigo de lo útil. Libertad es ofrecer a nuestros niños/as y jóvenes la oportunidad de leer sin apuro, de equivocarse sin ser castigados, de jugar sin que el juego deba rendir cuentas a la didáctica. Es darles a los/las docentes el derecho a enseñar con pasión, a ensayar otros modos de encuentro, a no medir cada gesto en términos de rendimiento académico.

Este planteo dialoga con la tradición crítica de Paulo Freire (2022), quien en La educación como práctica de la libertad recordaba que no hay verdadera enseñanza si los estudiantes son apenas recipientes donde se depositan saberes. La libertad educativa se juega en la capacidad de nombrar el mundo, de problematizarlo, de sentirse sujeto activo en su transformación (Freire, 2022). Una escuela libre es aquella que no adiestra para la obediencia, sino que habilita la palabra, la duda, la participación, el afecto. No basta con abrir ventanas hacia dentro del aula: la libertad exige también abrirlas hacia la sociedad, porque no se puede educar en libertad en medio de condiciones de opresión y desigualdad.

John Dewey, desde el progresismo pedagógico, también situaba la libertad escolar en la experiencia compartida. Educar en libertad no es soltar a los niños/as y jóvenes en la intemperie de su individualismo, sino invitarlos a un proceso colectivo de construcción. Dewey pensaba la escuela como un laboratorio democrático, un espacio donde se aprende a convivir, a debatir, a decidir, a equivocarse juntos (Dewey, 2024). Su idea de libertad se parece a un río que se abre paso entre piedras y cauces, no a un agua que se evapora sin destino: es movimiento con dirección, no dispersión.

Las tres voces —Skliar, Freire, Dewey— confluyen en una misma certeza: la libertad en la escuela se juega en lo pequeño y en lo cotidiano, pero sus implicancias son inmensas. Allí donde un maestro o un docente abre tiempo para la escucha afectiva, donde un aula se detiene a contemplar un poema sin urgencia, donde un niño/a o joven se anima a preguntar lo que no estaba previsto, se produce una insurrección silenciosa contra el mundo que todo lo mide. En ese marco, Carina Kaplan (2019) nos recuerda que “la escuela nos estructura afectivamente” señalando que los vínculos emocionales no son un añadido ornamental, sino el núcleo mismo de la experiencia educativa: son los que permiten formar subjetividades, resignificar el dolor social y abrir la posibilidad de una libertad plena en niños, niñas y jóvenes, junto con la esperanza que sostiene sus trayectorias.

Claro que esta libertad enfrenta tensiones. Los currículos estandarizados, las evaluaciones externas, la presión por resultados tienden a asfixiar lo diverso, a recortar la creatividad. La tecnología, con su promesa de accesibilidad y rapidez, a menudo se convierte en una nueva forma de tiranía, imponiendo transparencia y disponibilidad permanentes. Y los docentes, atravesados por la precariedad y el agotamiento, muchas veces ven limitada su capacidad de sostener esos espacios de libertad que, junto a estos autores, imaginamos.

Aun así, la escuela conserva un poder subterráneo: el de ser un espacio donde todavía se puede resistir. Resistir no en grandes gestos heroicos, sino en actos mínimos que, como semillas, abren lo posible. Una docente que abraza en la escuela y que lee despacio, un estudiante que descubre el gozo de escribir un cuento, un grupo que se anima a conversar sobre el mundo sin la urgencia de un examen: en esas escenas late la verdadera libertad escolar.

La libertad en la escuela no es ausencia de normas, sino presencia de humanidad. Es una pausa en medio de la prisa del mundo. Es recordar que educar no es domesticar, sino acompañar, sostener; que enseñar no es moldear, sino abrir horizontes; que aprender no es repetir, sino descubrir, aventurarse a lo desconocido.

Tal vez, como sugiere Skliar, la escuela pública sea uno de los últimos lugares donde esas experiencias aún sean posible. Y quizás por eso debemos defenderla con la misma ternura con que se protege un fuego en medio de la tormenta: un fuego frágil, pero capaz de iluminar la vida entera.

A modo de cierre, pensar la libertad en la escuela es reconocer que no se trata de un concepto abstracto, sino de un modo de habitar el tiempo, el conocimiento y el vínculo con los otros. Es un horizonte pedagógico y político, pero también una experiencia sensible, hecha de afectos, silencios, palabras y resistencias cotidianas. Para condensar estas reflexiones en un lenguaje distinto, dejo un poema de mi autoría que busca recoger —en imágenes y metáforas— aquello que Skliar, Freire, Dewey y Kaplan nos inspiran sobre la libertad en la escuela. 

Referencias

  • Dewey, J. (2024). Democracy and education. United States: Columbia University Press.
  • Freire, P. (2022). La educación como práctica de la libertad. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
  • Kaplan, C. (23 de noviembre de 2019). Escuela, emociones y las narrativas del sufrimiento. La Capital. https://www.lacapital.com.ar/educacion/escuela-emociones-y-las-narrativas-del-sufrimiento-n2544441.html
  • Skliar, C. (2022). Pedagogías de las diferencias. Buenos Aires: NoveducSkliar, C. (24 de septiembre de 2018). La rebeldía de lo bello, lo lento, lo humano. Página 12. https://www.pagina12.com.ar/144153-la-rebeldia-de-lo-bello-lo-lento-lo-humano

Música, Playlist de la Libertad

Desde el rock hasta el trap, la música ha sido siempre el grito más fuerte. Esta playlist es un viaje sonoro por la libertad: la que se lucha en la calle, la que se encuentra en el interior y la que se expresa a través del arte.

Medios, libertad y segunda selección

Por: Alberto Ferreyra.
Graduado en el Departamentos de Ciencias de la Comunicación.

Hablar de responsabilidad social de los medios es entrar en aguas profundas, tanto que a veces con suerte se logra apenas chapotear y en otras hay riesgo de ahogarse. Este texto quizás pase por ambas instancias.

Que los medios tengan en cuenta la repercusión de lo que dicen es clave a fin de que, en nombre de la libertad de expresión, no caigan en un manual de instrucciones para, por ejemplo, cometer atentados o robar sin ser capturado. ¿Alguien llamaría socialmente responsable a quien publicara libros de lectura de escuela primaria que indicaran cómo hacer bombitas de olor, romper sanitarios y aflojar tornillos de asientos de compañeros y docentes? ¿O a quien enseñara poesía con la rima “hay que entrar a matar gente/ aunque sea quince o veinte”?

La responsabilidad social atañe también a lo que se omite. ¿Es correcto que los medios oculten, callen, se tapen los ojos y los oídos y saquen de la agenda temas que la ciudadanía necesita conocer? ¿Qué tal si uno va de vacaciones a un lugar rotulado de seguro y no logra salir con vida? ¿O si los noticieros silencian evidencias de corrupción de un candidato o un gobernante?

Como suele ocurrir, lo que puede complicarse se complica. Ejemplo: la radio de una localidad que atraviesa una crisis económica, por eso mismo no cubre los costos con publicidad comercial. Llega el gobierno del lugar y aporta propaganda a cambio de anuncios tales como “dos nuevos cestos de residuos en la plaza. Gestión Pirincho”. “Nuestro río es de agua dulce. Gestión Pirincho”. “Sumamos un médico al dispensario. Gestión Pirincho”.

El día que en el pueblo sucede un hecho que daña las aspiraciones de reelección de Pirincho, ¿la radio comunica la noticia? La pregunta acaso sea retórica.

¿Será por eso que hay emisoras que solo pasan música?

Pirincho no aporta a la radio por amor a la libertad de prensa. Y supone que, aun viviendo en un pueblo chico y en tiempos de redes sociales, acallar los medios de comunicación masiva del siglo 20 es una opción conveniente. “No será suficiente para ocultarlo todo, pero achica el bochorno”, intuye.

“Al escándalo de la corrupción le sumás el de la censura”, le replicaría un periodista. “Considerar eso es un lujo que no me puedo dar”, probablemente replicaría.

Pirincho no estudió comunicación, pero como casi todos los poderosos se afilia a la teoría de la aguja hipodérmica, de manera que asume que la audiencia da por cierto lo que consume en los medios. Que si escucha que comer hamburguesas es saludable, no importa que se le llene de grasa el paladar ni quede una capa blanca sobre la fuente: seguirá comiendo hamburguesas. Que si el intendente afirma por la radio que el pueblo está bien administrado, debe ser mentira que todos los empleados cobran el salario atrasado y fragmentado.

“Si no podés tapar el sol con la mano, comprá anteojos oscuros de segunda selección”, se lee en un papel que está entre la superficie metálica y el vidrio del escritorio de Pirincho.

Libertad era un asunto

Libertad era un asunto

Por qué y para qué un taller de fanzines en la 2° edición de nuestro Humanas Itinerante

Cuando se prende la chispa de una animación sociocultural y comunicativa como puede ser un taller, habilitamos nada más y nada menos que el derecho humano de tomar la palabra, con voz propia y con ecos de las voces sociales pasadas y presentes. El pensamiento y la percepción (ambos creativos, humanamente creativos si existen oportunidades de accionarlo en soledad y con otras y otros) se ponen a punto de ebullición festiva y polémica. Los materiales que se provean (restos significativos, interesantes y reciclables de las culturas) llaman la atención y activan la clave lúdica (también fuertemente humana) de atrevernos a decir con más de un lenguaje y de más de un modo posible. Nombramos experiencia, mundo, segmentos de nuestra existencia, miedos atávicos, sueños (por qué no, aún en tiempos ásperos). Los cuerpos y los rostros se relajan, aparece la risa, el trabajo creativo compartido y sin contradicción alguna, también acuden al taller las contradicciones, el estar alertas a algún dolor o lucha.

El fanzine es un formato/soporte de textualidades lingüísticas, gráfico-visuales, collage y diseño comunicativo. Como publicación independiente y sencilla, se basa en la tecnología milenaria del papel, de su plegado y convoca la tarea artística y artesanal, analógica y en presente y presencia. Nos volvemos fan de un tópico y sobre él trata esta revista en miniatura que es el fanzine: sus creadores son autores, autoeditores y distribuidores de su obra multiplicada por reproducción. La entrega de copias en la vía pública es una liberación de contenidos que le hace corte de manga a la lógica del consumo de capital ya que es gratuito.

Estos fanzines que les presentamos fueron elaborados por los asistentes al Taller de Fanzines en Humanas Itinerante 2025, muchas, muchos de ellxs son estudiantes del Profesorado de Letras de nuestra facultad. Para nosotrxs, es uno de los tantos modos posibles (aun en los intersticios de lo que ahoga) del ejercicio saludable de libertades. Pero libertad en serio.

Muestra de Fanzines

Jean-Paul Sartre: tres imágenes para pensar la libertad

Por: María José Zapata .
Docente en los Departamentos de Trabajo Social y Filosofía.

“Mi amor, la libertad no es fantástica

no es tormenta mental que da el prestigio loco

es mar gruesa y oscuridad

y el chasquido que quiere proteger

ese grito que no es todo el grito”

(Blues de la libertad, Los Redondos)

“Estamos condenados a ser libres” es la frase más difundida del pensador existencialista francés Jean-Paul Sartre. El filósofo de la libertad -como lo llaman- escribió ensayos filosóficos, obras de teatro, novelas, artículos periodísticos, en los que trabaja insistentemente en esa problemática.

Para comenzar, podríamos definir al existencialismo como un movimiento que considera que el ser humano es lo que hace de sí mismo: el ser humano es libre, está condenado a elegir, es un proyecto en construcción y eso lo hace responsable por sí mismo y por toda la humanidad, puesto que sus elecciones afectan directa o indirectamente a sus pares. Para Sartre, estamos solos[1] y sin excusas: dios no existe y esta circunstancia debe movilizarnos a actuar sobre la realidad para cambiarla creativamente mediante una praxis colectiva.  Para comprender su idea de libertad retomemos tres imágenes que Sartre menciona en dos de sus obras filosóficas: una persona enciende su cigarrillo, el esquiador se desliza por la nieve y un grupo de personas juega un partido de fútbol.

Fumar, sacrificio crematorio que expresa una apropiación destructiva, cuyo valor simbólico es destrucción apropiativa del mundo entero. El fumador decide encender su cigarrillo, consume en ese acto la contingencia del mundo. El cigarrillo, como cosa -lo que Sartre llama en-sí– está ahí, el fumador -como conciencia, como para-sí– decide encenderlo, decide convertir el tabaco en humo y así modifica el estado de las cosas del mundo: algo ya no existe más, desaparece, para traer al mundo otra cosa nueva, un humo volátil. Un acto en apariencia insignificante nos muestra la libertad absoluta del para-sí para transformar y crear.

Esquiar, deslizarse sobre la nieve, transformar una base de inmovilidad sólida que representa la permanencia y la resistencia objetiva del en-sí, su opacidad y su impenetrabilidad. Una persona con sus esquíes se desliza por la superficie, dejando una huella, pero sin enraizarse, hace algo con la nieve, incluso la puede tomar en sus manos y observar cómo se derrite entre sus dedos y ver que no queda nada, el en-sí se transforma en nada. La nieve como cosa sostiene una acción de transformación del ser humano, así como la creación artística hace aparecer algo que no era, esquiar es creación y transformación de una exterioridad pura, de una espacialidad radical. Veo la nieve y la poseo, capto su indiferenciación, su monotonía y su blancura que manifiestan la absoluta desnudez de las cosas inertes. Y dejo mi huella en ella.

Jugar al fútbol, perpetua reorganización del campo, una secuencia inesperada que dependerá de las elecciones de cada integrante del equipo, de uno -y en uno- de todos. La acción de cada jugador estará condicionada por la acción grupal porque cada movimiento es una posibilidad indefinida en relación al objetivo futuro, una multiplicidad organizada a la luz del objetivo del grupo. El equipo de fútbol realiza una síntesis práctica a partir de decisiones particulares que no tienen sentido alguno fuera de los actos de sus compañeros: cada caída, cada pase o mala jugada condiciona el movimiento del otro. Así, cada elección se construye a partir de las conquistas pasadas -los logros anteriores- y el objetivo futuro -ganar el partido- y cada sujeto modifica con su elección el estado de las cosas del mundo.

Para Sartre, el para-sí o conciencia humana, el ser humano, trae el mundo la libertad, la posibilidad y la falta. Se apropia del mundo: lo conoce y lo posee, lo consume como el fumador a su cigarrillo, lo transforma como un esquiador que deja su huella en la nieve. Pero transforma a ese mundo con otros. En definitiva, Sartre nos interpela y moviliza expresando que la acción transformadora del ser humano -este para-sí libre- puede cambiar la realidad histórica y social, redefiniendo la alteridad en una nueva reciprocidad colectiva y dialéctica materializada en grupos. Como en un partido de futbol: organizado, reglado, pero aun así impredecible.

[1] En este texto mantengo el estilo y el género utilizados por el autor. Advierto que su utilización no desconoce que la gramática y el estilo no son políticamente neutros y que su uso implica la aceptación del lenguaje normalizado binario. En este caso no utilizo lenguaje no binario para respetar las fuentes en las que se asienta la presente reflexión (Sartre, J.-P. (1946). L’existentialisme est un humanisme. París: Gallimard. Sartre, J.-P. (1997). L’être et le néant: Essai d’ontologie phenomenologique. París y Sartre, J.-P. (1985). Critique de la Raison Dialectique Tome I. París: Gallimard).

20 años de ESI

en Argentina.

La libertad como un mapa personal

Por: Marcos Altamirano
Docente en el Departamento de Ciencias de la Comunicación. 

A través de estas fotografías, construyo un concepto de Libertad iniciado en distintos viajes: esos momentos que modificaron mis comportamientos, mi forma de entender el mundo y mis búsquedas personales. Son esas experiencias las que, invariablemente, me impiden volver a ser la misma persona.

Libertad y liberalismo, una nota al pie

Por: Guillermo Ricca.
Docente en el Departamento de Filosofía.

Un siglo antes del triunfo de la ideología liberal en Europa, Spinoza había escrito en la Ética una deducción de su filosofía destinada a rasgar la ilusión en la que viven las ambiciones libertarias: “…los hombres creen ser libres solamente porque son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que los determinan […] cada cual es gobernado en todo por su afecto, y quienes, además se debaten entre afectos contrarios, no saben lo que quieren; quienes, por su parte, no son movidos por ninguno, fácilmente son impulsados a esto o aquello por circunstancias de momento” (E,III, 2, esc.). No existe para Spinoza un reino de la libertad del cual los seres humanos seríamos soberanos frente a otro de la necesidad causal que determina todos los fenómenos de la Naturaleza. Consecuencia tajante de ser parte finita y no un todo infinito; consecuencia fatal de ser parte entre partes. A punto tal que ese escolio de la Ética termina con esta afirmación lapidaria: “Por tanto, quienes creen que hablan o callan, o hacen alguna cosa por libre decisión de la Mente, sueñan con los ojos abiertos”.

Para Spinoza, también cabe suponer que ese delirio o esa ensoñación se explica porque no podemos no imaginar en la medida en que somos seres corporales, entre cuerpos. Delirar no es una excepción destinada a alguna patología sino una condición bastante frecuente en los seres humanos.

Por supuesto que esta advertencia de resonancias maquiavelianas y materialistas fue recibida como uno de los tantos escándalos que provocó el spinozismo: la negación del libre albedrío, la refutación de la idea de un Dios personal que gobierna el mundo como un monarca absoluto, con voluntad insondable, con la consecuente desilusión referida al mérito: es decir, a los premios o castigos que una vida merecería. Para Spinoza, la felicidad propia de la vida buena no es una recompensa que haya que esperar de la virtud sino la virtud misma.

La persistencia indómita e intempestiva de esa filosofía encuentra rastros en el psicoanálisis, en Althusser y en otros filósofos de su escuela y en un cada vez más creciente campo de trabajo abierto por la filosofía latinoamericana. También en pensadores raros como Pascal Quignard. El deseo -que es la esencia misma de los seres humanos singulares- es sin objeto, pero causado y esa causa permanece ignorada, atrapada en la pasión por la ignorancia que es característica de los seres mortales, hablantes y sexuados. Pascal Quignard, lo dice así: “Y, vale subrayarlo, la liberación es el único valor que debemos oponer a la libertad, que sólo es un artículo de fe irrealizable. Hay que desconfiar de los hombres que creen en la libertad y en su libertad. No son libres. Ningún hombre es libre. También hay que liberarse de esa creencia. Incluso hay que oponer la individuación al individualismo que es otra religión más (la creencia en el ego, la originalidad como capital social, y el narcicismo como forma de vida)”[1].

Hablamos al comienzo del triunfo de la ambición liberal. Efectivamente, toda la sanata acerca de la libertad negativa, desde Locke hasta Isahia Berlin, y la cantinela actual de pseudofilósofos como Murray Rothbard o Ludwig Von Mises, sólo produjeron una verdad efectual: la que dice que la ambición de los ricos no debe tener obstáculos y sostiene, en consecuencia, que la libertad es un bien de goce exclusivo para aquellos que, por circunstancias que van desde el saqueo, la estafa o la herencia, están en posición de gozarla frente a mayorías que sólo pueden “soñar con los ojos abiertos” como sostiene Spinoza. Aquella rasgadura spinozista, como los tajos en las pinturas de Lucio Fontana, mantiene su vigencia oscura como toda verdad frente al saber que circula, de manera vulgar. Esa verdad también dice que la democracia siempre fue antagónica al liberalismo, toda vez que los derechos de las mayorías debieron serle arrancados a este a sangre y fuego: la sangre de los trabajadores, de las mujeres y de las minorías marginadas y el fuego de la policía liberal contra esas mismas mayorías y grupos sociales subalternos. “Democracia liberal” siempre fue un oxímoron. Hoy, son los propios liberales y libertarios los que pugnan por liberarse de ese lastre que les dejó una mala lectura de Kojeve, como la que a fines de los ochenta divulgó el profesor Fukuyama. En el mejor de los casos, porque la pasión por la ignorancia nada quiere saber de la historicidad de las cuestiones que configuran este presente de pesadilla.

[1] Pascal Quignard, Las paradisíacas, último reino IV, Buenos Aires, 2016, Cuenco de plata, p 95.

Milo J, Trueno - Gil

Libertad, nihilismo y moral patriarcal:
una reflexión hacia nuevas generaciones

Por: Ana Laura Picciani
Docente en el Departamento de Geografía.

Este artículo propone una reflexión crítica sobre el concepto de libertad en el contexto contemporáneo, articulando el pensamiento de Friedrich Nietzsche y Claudio Naranjo. Desde una perspectiva filosófica y psicológica, se analiza el fracaso de la moral normativa tradicional, su vínculo con estructuras patriarcales y el rol de la educación como aparato funcional al sistema de control. Se plantea la necesidad de una nueva conciencia ética, inspirada en un humanismo vital, donde el amor propio, el instinto y la autonomía tengan lugar. Finalmente, se interpela a las nuevas generaciones a imaginar una libertad que no sea mera transgresión, sino creación madura de valores propios.

1. La crisis de la moral normativa y el malestar contemporáneo

Vivimos en una época donde la moral tradicional —sustentada en la obediencia, el castigo y la amenaza— muestra signos de agotamiento. A pesar de que las instituciones siguen reproduciendo lógicas disciplinarias, crece la percepción de que estas ya no generan convicción, sino miedo o apatía. La moral normativa ha fracasado como marco ético para guiar la vida colectiva. En este contexto, la libertad se vuelve un concepto complejo: por un lado, se proclama como ideal democrático; por otro, se limita en la práctica a marcos estrictamente regulados por el mercado, el Estado y las estructuras patriarcales.

2. Nietzsche: nihilismo, muerte de Dios y la tarea de crear valores

Friedrich Nietzsche fue uno de los primeros en diagnosticar esta crisis como nihilismo: la pérdida de sentido tras la caída de los valores supremos. La “muerte de Dios” no refiere solo al ámbito religioso, sino a la disolución de todo fundamento metafísico que garantizaba lo “bueno” y lo “malo”. Sin esa referencia, el ser humano queda ante el abismo de la libertad: puede ceder al nihilismo pasivo —vivir sin convicciones— o asumir un nihilismo activo, que destruya lo dado para crear nuevos valores.

Nietzsche denuncia que la moral cristiana y la modernidad heredaron una estructura de obediencia que niega la vida, reprime el cuerpo, el deseo, la voluntad. Por ello, su llamado no es a la anarquía, sino a la afirmación vital: una libertad que no se define por la transgresión, sino por la capacidad de devenir creador. Esta tarea no puede delegarse: exige madurez ética, pensamiento crítico y sensibilidad.

3. Claudio Naranjo: el poder de policía interior y la represión cultural

Desde otro campo —la psicología humanista y transpersonal— Claudio Naranjo desarrolló una crítica afín. Su diagnóstico se centra en cómo la moral dominante se internaliza en la conciencia de los individuos, generando una figura interior que él llama “el poder de policía”: una instancia represora que regula el comportamiento desde dentro, incluso sin necesidad de coerción externa.

Para Naranjo, esta moral interiorizada responde a una cultura patriarcal que ha sobrevalorado el intelecto y ha reprimido otras dimensiones del ser humano: el instinto, el afecto, la intuición, la creatividad. La figura simbólica de la mujer ha sido históricamente desvalorizada, tanto en lo social como en lo psíquico. Por eso, liberar lo femenino no implica solo igualdad de derechos, sino restituir formas de sensibilidad que han sido silenciadas por siglos.

4. Educación, mercado y espiritualidad confundida

Una de las herramientas principales para sostener esta moral patriarcal es el sistema educativo. En lugar de fomentar el desarrollo integral de la conciencia, la educación contemporánea funciona como un aparato de producción al servicio del mercado. Más aún: opera como socio invisible del sistema militar-industrial, entrenando cuerpos y mentes para la competencia, la subordinación y la eficacia, antes que para la autorrealización, la colaboración y el pensamiento libre.

La educación moral, por su parte, muchas veces confunde espiritualidad con religión institucionalizada. Se enseñan valores como si fueran verdades absolutas, sin permitir el juicio crítico ni el discernimiento ético personal. Así, las burocracias educativas, fosilizadas en sus esquemas, terminan impidiendo la transformación de la conciencia que pretenden promover.

5. ¿Es posible confiar en la autorregulación social?

Uno de los supuestos más cuestionados por este enfoque es la desconfianza estructural hacia la capacidad de las personas para autorregularse. El sistema policial —institucional e interior— parte de la idea de que sin control no hay orden. Sin embargo, tanto Nietzsche como Naranjo apuntan hacia otra posibilidad: una ética que no nazca del miedo al castigo, sino del amor a la vida. Un humanismo más cercano al ideal griego y romano, donde la libertad está vinculada a la virtud, al conocimiento de sí, al desarrollo de una voluntad autónoma.

En ese sentido, el amor propio, el cuidado del cuerpo, la escucha del instinto y la conexión con lo sensible no son enemigos del orden, sino condiciones para una convivencia más plena. La libertad, la democracia y la emancipación no se sostienen en la vigilancia, sino en la conciencia ética de los sujetos.

6. Conclusión: hacia una nueva cultura de la libertad

Las nuevas generaciones tienen ante sí el desafío de construir una libertad que no sea mera rebeldía, sino una forma de responsabilidad creadora. Liberarse no significa desobedecer por sistema, sino aprender a distinguir qué merece ser obedecido y qué no. La moral del miedo ya no sirve. Tampoco un sistema educativo que reproduzca obediencias inconscientes ni una cultura que niegue la sensibilidad en nombre del “buen ciudadano”.

Tal vez sea hora de escuchar otras voces: la del cuerpo, la del amor, la del cuidado. Y de animarse a crear una nueva moral, no normativa, sino vivida. Una libertad que no necesite de la policía —interna o externa— para florecer.

Referencias bibliográficas

  • Foucault, M. (1998). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo XXI.
  • Gilligan, C. (1982). In a different voice: Psychological theory and women’s development. Harvard University Press.
  • Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.
  • Naranjo, C. (1994). La agonía del patriarcado. Cuatro Vientos.
  • Naranjo, C. (1999). Cambiar la educación para cambiar el mundo. Ediciones La Llave.
  • Naranjo, C. (2006). Carácter y neurosis: una visión integradora de la psicología en el Eneagrama. Ediciones La Llave.
  • Naranjo, C. (2012). Psicología de los eneatipos: los tipos de personalidad en el Eneagrama. Ediciones La Llave.
  • Nietzsche, F. (2000). Más allá del bien y del mal. Alianza Editorial.
  • Nietzsche, F. (2001). La genealogía de la moral. Alianza Editorial.
  • Nietzsche, F. (2003). Así habló Zaratustra. Alianza Editorial.

Libertarios somos nosotrxs

Por: Santiago Polop.
Docente en los Departamento de Filosofía y de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales.

Los conceptos que llamamos -no sin un dejo de exageración necesaria- “universales”, lo son porque tienen un cierre imposible. Libertad es uno de ellos. Siempre ha sido un problema esa palabra, como otras que nuestras tradiciones han vinculado a esa dimensión sagrada y pura, como diría Bataille: libertad, justicia, igualdad. Imposibles, pero siempre vinculantes con nuestra praxis profana, porque eso hace toda experiencia vital: circunnavega teóricamente esos universales, y los cruza con una experiencia material de su efectividad o inefectividad. ¿Cómo es que llegamos a habitar un tiempo en donde “libertad” es vendida como experiencia de mercado, negando libertades éticas más elementales? ¿A qué se enfrenta la experiencia de la libertad en estos tiempos neoliberales?

La democracia que nos va quedando apenas exhibe un armazón de forma. Pero la forma no es mera forma, como avisa Slavoj Zizek, citando a Hegel. El trabajo del neoliberalismo en tanto fascismo blando (un mix de economía de mercado sin frenos y gobiernos autoritarios allanándole el camino al desastre), es introducir la escasez en la abundancia. Escasez de recursos, escasez de energías, escasez de deseo, escasez de encuentro, escasez de lo común, escasez de trabajo, escasez de solidaridad. Es decir, el neoliberalismo hace escaso la abundancia de lo material y de lo universal. La abundancia de todo aquello nombrado como escaso existe, pero es este extractivismo, y la minoría que se lo apropia, lo que hace de lo abundante un privilegio. Entre la falsa escasez y la verdadera abundancia operan mediadores que dispone, quirúrgicamente, el neoliberalismo para hacer de lo primero el ordenador de nuestras experiencias vitales: odio, indiferencia, pedagogías de la ignorancia, culpa y culpabilización, muerte y narcotización, posverdad y olvido.

Vivimos en estado de agresión. Hoy, facilitado por un Estado al que se despoja a diario de la ética de los derechos humanos que los pueblos luchando por sus libertades le supimos imponer. La realidad neoliberal es tan brutalmente agresiva sobre lo humano que hace “irracional” su aceptación. Pero la verdad es que las necesidades de la psique no se constituyen por una idea de razón, sino también por pulsiones, deseos y emociones que se desenvuelven en el medio social, hoy dominadas por los imperativos de la supuesta libertad de la competencia en mercados vinculados a la lógica del capitalismo y la productividad.

La libertad se practica desde siempre, y su teorización siempre es un reflejo posterior, sin nombre definitivo. Proyectos autoritarios como el del neoliberalismo, que desplaza del centro lo humano y ubica en su lugar al mercado, imponen un nombre. Su historia arrastra, miseria, horrores, odios, guerras, genocidios, indignidades. Todo lo que nos hace menos libres. La vida fanática en ese limbo sólo puede provocar violencia autoritaria, sometimiento forzoso, escasez de bienestar colectivo e individual. La humanidad sufre del dominio brutal, de la escasez impuesta, y del extractivismo incesante del capitalismo neoliberal.

El espanto que nos genera el axioma de escasez neoliberal es, justamente, porque ataca aquello que los libertarios no capitalistas reivindicamos: la libertad universal de defender la inadecuación frente a cualquier forma de lo particular que nos deshumanice, que nos obligue a atravesar este mundo lejos del buen vivir, individual y colectivo. Inadecuados fueron los derechos universales laborales, los derechos ambientales, culturales. Inadecuado lo queer, inadecuada la comunidad aborígen reivindicando su cosmovisión. Inadecuados los feminismos que democratizan la experiencia de lo femenino. Inadecuada la educación y la salud universales. Inadecuaciones todas a esa lógica de la escasez que nos quieren imponer como norma las lógicas que privilegian particularidades. Somos nosotros, somxs nosotrxs, los libertarixs, los que empujamos las libertades que nos faltan y las que nos secuestran. Esto significa ser libertario. No es libertaria la producción de escasez y la vida mezquina en el circuito de la mercancía, como mercancía. No hay novedad en la escasez que nos propone el neoliberalismo. Es más de lo mismo, comunicado en formatos nuevos y eficaces, hay que reconocerlo. Su combate supone quebrar la inercia de esos marcos cognitivos que suponen aceptar que de esto se trata la libertad: ser un operario de la escasez. Oponer a ello la abundancia de lo universal, el exceso de vida, de cuidado, de amor, de libertades, es parte de una tarea que nos debe convocar en nuestra cotidianidad.

La

Libertad.

Por: Elena Berruti.
Docente en del Departamento de Letras.

Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿Lobo está?

-era así, ¿no?-

Juguemos en la vida mientras el (seudo)león está.

León carajeador que bruxa despierto ¿está?

Juguemos la vida mientras haya seudopsicoleón

Psicosádico león está.

Y vaya que sí: ferocea. se abestia, voraz. daña no sin goce.

No está solo en esto de dañar. jauría lo agita/asiste/pone carnada en sus fauces para que huela y desee más.

“Me estoy poniendo las medias y los borceguíes”

(gritamos, otros pegan grititos -no es lo mismo-

también callamos cabeza gacha, eh)

y damos vueltas a la heladera y sólo queda un limón sin exprimir

Juguemos a que no pasa naaada / mientras todo esto asquea.

El león dictador está, león cipayo multicampera, ultraviolento ¿está?

“Me estoy calzando la motosierra” – dientes babeantes, colmillos prominentes, corvando lomo, en traje Trump que se rasga a lo Hulk-

¿gritamos?

¿damos vuelta a alguna plaza que no sea el propio ombligo?

No hablemos del temita en cuestión que nos hace mallll

Mejor: qué noble animal el avestruz y compramos pasajes a la tierra negra fría seca del negar

Nos divertimos en primavera y en invierno nos queremos morir

Finjamos en el bosque.vida.mundo mientras el depredador está.

Depredador, ¿está?

“Always”. “Good boy”, say Donald.

“Estoy encendiendo la licuadora”

¿Temblamos? ¿O ya no?

Caen como mosquitos achicharrados por raid o

corriente eléctrica tztztztz de aparatito vía temu:

jubilades -metan palo/ gaseen/ lastimen ahí, son viejos, no trabajan, son gasto: Fuera!

discapacitadxs -vigilen ahí / la palabra ya lo indica: no capaces, no producen, gastan, familias molestan, me van a desordenar el orden fiscal: Fuera!

niñeces que enferman -cierren / clausuren / expulsen ahí, que paguen por la salud que no les tocó en la repartija de las fuerzas del cielo, no sirve, no me cierra: Fuera!

docentes, trabajadores de la salud/ toda lacra estatal, pública puaj, vagos: Fuera!

Encima todos protestan /paran la cinta infinita de la productividá/ ni saben empaquetar graduados ni gente sana / me enfurecen/ Fuera

(llamen a Karina a Konan a Kristalina, a Daddy DT)

Qué fruta noble el cinismo

la genuflexa gestualidad apátrida

la venta irredenta de la patria

lasciva admiración al colonizador idolatrado

a sustracción de lo digno de la vida de les otres.

Juguemos bien en serio mientras está el león ladrón de nuestra vida digna

usurpador de humanidad

vocero poseso del mal que pergeña más males aún

y hostiga con infiernos peores

y la granmédula aria y facha

nos carga la cabeza con amenazas que abren la puerta a miedo y pavura

Desastre.

Y todo se hace ruido confusión dolor que desespera

¿León estás? “Me estoy creyendo todo”

El todo.

“Digo, a ver, digamos”. Muletillas del sinsentido. Cabrón mandibulea en falso, hacia la derecha.

¿Y nosotres, nada?         

Mirá que nos acogotan como a gallina y

muchos aplauden.

Será porque nos queremos sentir bien

que ahora estamos bailando entre la gente.

Basta.

2026 - Facultad de Ciencias Humanas - Universidad Nacional de Río Cuarto