Pensar y re-pensar el Gran Río Cuarto en el escenario 2030.  
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Pensar y re-pensar el Gran Río Cuarto en el escenario 2030.  

Pensar y re-pensar el Gran Río Cuarto en el escenario 2030.  

El Prof. Gustavo Busso, responsable de la Cátedra de Planificación Social de la Carrera de Trabajo Social – Facultad de Humanas, se expresó sobre las problemáticas urbanas del Gran Río Cuarto (Las Higueras – Río Cuarto – Santa Catalina) en el contexto del objetivo de desarrollo sostenible aprobado por  Naciones Unidas  y por  200 países en el mundo, entre ellos Argentina.

“Se firmó un acuerdo –dice Busso- en donde de entre diecisiete  dimensiones se incluye en su objetivo número once  la cuestión urbana, que consiste en mejorar la residencia de las ciudades, los sistemas de transporte, generar un hábitat de calidad, entre otros.  Propone  amplios desafíos a todo el sistema urbano de Argentina y en particular a los Municipios que integran el gran Río Cuarto”.  

Lo que define en  las  últimas décadas los tres municipios que integran el Gran Río Cuarto, según el Profesor de Planificación Social es  el fortalecimiento de un proceso  de aglomeración en donde existen tres ejidos urbanos. “Pero tenemos una sola problemática urbana  en común dividida en tres ejidos escisionales que hay que sumarle algunos tramos como lo es el Río que es de otra potestad como la provincia y lugares como la UNRC que son nacionales. Ni municipal, ni provincial”.

“Hay cinco entes que toman decisiones en una problemática urbana y de hábitat común. En este sentido es importante fortalecer no sólo las capacidades de cada municipio, sino fortalecer  las capacidades de asociatividad  estratégica de los municipios que aborden problemas en común. Por ejemplo,  la recolección de basura, la provisión de servicios como el agua potable, el tratamiento de los residuos líquidos y sólidos. Esto para pensarlo en común y poder acceder a la ventaja de realizarlo en conjunto para aprovechar las economías de escalas”.

Si bien, explica Busso,  eso fue un proceso que en esta primera mitad de esta década (2008-2013) los tres municipios fortalecieron asociatividad y empezaron a pensar el trabajo en conjunto. “Podríamos decir que desde el 2013 a la fecha no se ha formalizado, no hubo instancia para fortalecer la actividad conjunta. En ese sentido, no queda otra que pensar a la ciudad en el contexto del Gran Río Cuarto. Hacía el 2030, detalla,  “los grandes desafíos que tenemos se relacionan con una sociedad que viene cambiando porque viene disminuyendo la fecundidad y aumenta  la esperanza de vida. Está cambiando la pirámide poblacional en donde claramente lo que más aumenta es la población mayor de 60 años. Y los tres municipios tendrán que ver como readaptan las ciudades en pleno proceso de envejecimiento. En segundo lugar, hubo un cambio en el patrón de la conformación de hogares porque hay  otras maneras de conformar un hogar, una familia, como primer cinturón de protección social”· En tercer lugar, explica que  ha cambiado el sistema urbano y hay  que entender el Gran Río Cuarto en el contexto de la jerarquía urbana, no solamente en la provincia de Córdoba sino en el contexto del centro del país,  en el contexto nacional y en América del sur.

“Por otro lado hay cambios muy fuertes en la cuestión  economía y ambiental, que va a impactar fuertemente en la ciudad. El Gran Río Cuarto tiene que pensar y fortalecer una asociatividad  estratégica entendiendo que está en un aglomerado urbano que está en plena expansión, pero que no se va a expandir como en el último siglo (qué creció casi diez veces el aglomerado urbano) Y eso implica repensar no sólo la articulación de los planes urbanos, implica pensar los principales hitos que definen y traban el diseño de la ciudad: el río, el ferrocarril, la circunvalación, y la conectividad interna que deben tener los tres municipios hacía el interior, pero también pensándolo como el principal nodo urbano del sur de la provincia de Córdoba  y uno de los principales nodos urbanos del centro del país”.

“Hay que re-pensar el Gran Río Cuarto y tomar medidas conjuntas y articuladas con el nivel provincial y nacional. Ese es el gran desafío mirando el Gran Río Cuarto para las próximas generaciones,  en el contexto del objetivo de desarrollo sostenible 2030”.

Sin plan estratégico para el Gran Río Cuarto.

 

 “Cuando se pensó el plan estratégico Gran Río Cuarto fue un proyecto que no se terminó de implementar porque falto la decisión política, la idea era repensar la ciudad no sólo desde las instituciones públicas sino de abajo hacia arriba en función de las necesidades y las diversidades de intereses que existen en la ciudad. Tanto intereses inmobiliario como intereses de distintos tipos”.

“Los municipios a través de esta organización supra municipal (de los tres municipios) tendrían que marcar las principales directrices, coordinar acciones, buscar financiamiento económico en común y buscar una articulación con los distintos niveles territoriales del gobierno, pero cuya legitimidad tiene que ver con las necesidades y demandas de la población. Hay que generar canales y vínculos directos en donde se puedan receptar las demandas, las ideas de la sociedad y transformarlas en políticas públicas. Hoy no existen dispositivos para repensar y accionar sobre el Gran Río Cuarto. Existen dispositivos aislados, desconectados y muy disruptivos en su funcionamiento para pensar todo el ejido urbano,  para pensar el río en su conjunto, las barreras como pueden ser el ferrocarril y otros. Esto es el derecho a hacer ciudad y el derecho a la ciudad”,  y me parece, dice el Prof. Busso,  que ese es el desafío ya que  la sociedad está más informada, “está más proclive a participar en cuestiones  que tienen que ver con la calidad de vida, y la calidad del hábitat,  no sólo para las generaciones  actuales sino para con las generaciones futuras”.

“En el caso del Gran Río Cuarto,  los problemas de diseño urbano están vinculados con una ciudad que se pensó y proyectó para 50.000 habitantes, a inicios del siglo pasado (con el intendente Vicente  Mójica).  A mediados del siglo 20 llegamos a esa cantidad en el Gran Río Cuarto. Desde ahí prácticamente no se ha planificado y por eso tenemos problemas urbanos que son irresolubles o de alto costo de resolución. Eso es por falta de planificación, de ahí la necesidad de problematizar los escenarios futuros urbanos, económicos, ambientales, sociales, para poder repensar la ciudad”.

Por último, el Profesor Gustavo Busso insiste en que no queda otra que re-pensar, ya no como ciudad, sino como  aglomerado porque los problemas son comunes; pero las soluciones vienen en tres ejidos decisionales distintos. “De ahí las necesidades de fortalecer instrumentos, herramientas, que no sólo permitan pensar y proyectar hacia el futuro (2030, 2040) sino pensar en ese futuro para que nos traiga de nuevo al presente y buscar denominadores comunes, propuestas comunes que permitan avanzar en la ciudad  que queremos. Esto no se debería hacer si no es con una amplia participación y generación de consenso entre los distintos actores urbanos, hoy día como no existe un espacio para debatir y  terminan siendo decisiones que se toman de arriba para abajo.  Lo que necesitamos es tomar decisiones que involucren el abajo hacia arriba, siempre de ida y vuelta”, concluye.  “Desarrollo será desarrollo si es participativo, sino no es desarrollo”.           

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