Talleres de Géneros y Violencias
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Talleres de Géneros y Violencias

¡Hola! Te damos la bienvenida al espacio de Géneros y Violencias de los Talleres ICI. En este espacio compartiremos con vos materiales escritos y audiovisuales que son muy importantes en esta nueva etapa de vida universitaria que estas comenzando.  Te invitamos a visitar estos materiales: para algunes pueden resultar novedosos y para otres ya conocidos. Estos recursos están construidos para ayudarnos a pensar/nos y así poder revisar nuestras creencias y prácticas y analizarlas críticamente.
 
Anímense a mirar sin prejuicios. Este ejercicio de pensar incluso en contra de lo que creemos o sentimos es el desafío que tienen ahora que comienzan su trayecto académico en la Facultad de Ciencias Humanas. En los años universitarios se aprenden muchas cosas, además de los contenidos específicos de la carrera que elegiste te encontrarás con una diversidad interesantísima de personas, actividades, temas, que ampliaran tu mirada sobre el mundo. Mantener la mente y el cuerpo abiertos y curiosos es imprescindible.
 
Y ahora lo primero: ¿por qué escribimos antes las palabras algunes/otres/bienvenides? Esto se llama lenguaje inclusivo. Te compartimos estos dos materiales:
 

…y te esperamos en los talleres de febrero, marzo y abril para que pensemos juntes.

 
Bienvenides a la Universidad Pública
 

Si todavía no respondiste el cuestionario, te invitamos a ingresar en CUESTIONARIO #PENSEMOSDIVERSO

 

Guía para el uso de un lenguaje inclusivo descargar aquí

 

Protocolo de Acción Institucional para la Prevención, Atención e Intervención ante situaciones de violencia de género y discriminación de la UNRC  descargar aquí

 
 
 

 

 

 
 
 
 

QUIENES SOMOS 

 

Soy María José Zapata, más de la mitad de mi vida transcurrió en la UNRC. Soy Licenciada en Filosofía y Magíster en Ciencias Sociales y actualmente además de docente soy Directora del Departamento de Trabajo Social.

Un día, mientras todavía era una “buena alumna” del secundario, descubrí -en un libro de Psicología que encontré por ahí- que existía la Filosofía y recuerdo que fui a la cocina y le dije a mi madre: “yo quiero ser una mujer sabia”. Y a partir de ese día fui muy mala alumna: pasaba de año lastimosamente hasta que en quinto año repetí. Tal vez fue lo mejor que me pasó en esos años. Abandoné la elitista, aburrida y competitiva escuela a la que asistía. Pasé de la incomprensión de por qué alguien podaba los frutales en copa o contraespaldera -cuestión que para mí era estética y punto- a las frialdades del “debe” y el “haber”.

Después me convertí en estudiante de Filosofía. Los mejores años de mi vida. Complicados, pero hermosos. Y fui una buena estudiante. Disfrutaba muchísimo de las clases de mis profesores, era callada (aunque no me lo crean mis actuales estudiantes). Estaba enamorada y apasionada de mi carrera, de Córdoba, del cuarteto y de algún profesor también. Después abandoné a la querida Filosofía y me junté con la Antropología -casi que estamos en un trío diría- ni hablar cuando la historia nos seduce y nos vamos de orgía por ahí. Me acuerdo que en esa época escribí mis primeros e-mails.

Con mis estudiantes -siempre lo digo- tenemos una relación amorosa: que es la única forma de enseñar y aprender. Espero con ansiedad las clases y a veces -casi siempre- no salen como las planee en mi cabeza. Ver las caras de sorpresa mientras cuento algunas barbaridades -porque si hay algo que los dioses me han dado es el don de la desmesura- es una sensación casi tan placentera como el amor correspondido, “casi” dije.

Con muches de mis estudiantes después nos hicimos amigues o tal vez siempre lo fuimos… Incluso algunes ahora dictan este mismo taller conmigo. Recibo mucho amor de “les niñes del pensamiento” como suelo decirles y también recibo un sueldo que no me alcanza. Pasan los años y en esas mismas aulas donde yo fui estudiante seguimos leyendo, pensando, charlando, viajando, queriendo. Así, muertos de risa.

Les deseo a todes una uni pública en sus vidas, para que puedan abrir la cabeza como pude  yo en esos días de estudiante y ahora un poquito más todos los días. Como le escribí a una amiga hace un tiempo: “Universidad pública, dadora de oportunidades para nosotres les que no tenemos nada pero soñamos todo”.

 

Mi nombre es Anahí Mazzoni, tengo 32 años. Hasta el día de hoy me identifico con pronombre femenino. Soy profesora de Filosofía, esa fue la carrera que elegí estudiar y pude terminar en esta universidad. Trabajo en secundarios, en un instituto superior, y también pueden encontrarme en algunos espacios de esta Facultad, en la carrera de Trabajo Social. Gracias a los encuentros con otres, lecturas y posicionamientos que he transitado y habitado; y sobre todo, gracias a la educación pública que sostenemos, pude seguir estudiando, interesándome hoy en las ciencias sociales, particularmente en problemáticas que involucran al género. 

 

Mi nombre es Mauro Villegas. Nacido y criado en Río Cuarto. Me desempeño como trabajador de la educación en el nivel medio. Mi formación profesional es en área de la Filosofía, no obstante, ya desde el inicio de mi trayectoria intelectual, profesional y personal he transitado por diferentes espacios. Si hay algo que me ha permitido mi formación filosófica es justamente moverme entre diferentes lugares. Debo a esa movilidad el no haber clausurado mis intereses, ni mi deseo, ni mi formación, la cual se vio fortalecida por las relaciones que he establecido con otras disciplinas y otras experiencias.

 

Mi nombre es Silvia Culasso, licenciada en Ciencias de la Comunicación, actualmente  escribo mi trabajo final de la Licenciatura en Filosofia sobre género. Soy trabajadora de la educación,  docente de media en el Santa Eufrasia. Creo que la educación es un acto político y por eso desde alli ejerzo mi militancia por un mundo en donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.