A CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA. CICLO CINE POR LA DIVERSIDAD.

Todos los miércoles del mes, a las 21 horas, en el CC Leonardo Favio (Bs As 55 / Río Cuarto) Entrada libre y gratuita. En octubre, durante todos los miércoles del mes, a las 21 horas,  el Ciclo Cine por la Diversidad proyectará películas con historia, cine político y revolución.

Durante este mes, organizado por las Cátedras de Historia Social y Económica Argentina (Dpto de Historia)  y Actualidad Informativa (Dpto de Ciencias de la Comunicación), se proponen cuatro películas que abordan desde diferentes puntos de vistas uno de los acontecimientos más significativos del siglo XX: la revolución rusa.

Las vanguardias artísticas occidentales del siglo XX tuvieron su germen en la sociedad europea que rodea cronológicamente a la Gran Guerra, así como en la influencia general que determinó la Revolución rusa. El asalto al Palacio de Invierno de Petrogrado en octubre de 1917 se vivió como la materialización de una utopía largamente perseguida: la de la ocupación del poder por parte del proletariado y la construcción de una nueva sociedad sin clases. No podemos negar que este acontecimiento despertó conciencias, amplió el horizonte de expectativas de las clases populares e inspiró revoluciones y regímenes políticos por todo el mundo. También desató el pánico y la reacción virulenta de aquellos que acusaron el golpe o bien la hostilidad de quienes, aun simpatizado en sus inicios, no compartieron su devenir en alguno de los momentos del proceso histórico de la Rusia soviética. Sea como fuere, el siglo XX conoció una cultura y un arte soviético; arte político si los hay, vinculado a una utopía que se debatía entre posibilidad e imposibilidad: la construcción de una nueva sociedad; nada menos que una sociedad socialista. . En este contexto, la Revolución Rusa ha aportado al arte del cine una labor a favor del avance social y artístico (recordemos que para los artistas soviéticos toda actividad quedaba en función de su significado social).Por eso, al cumplirse cien años de uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo XX queremos recordarlo a través de algunas de sus películas y directores más emblemáticos.  

Centro Cultural Leonardo Favio (Galería del cine, Buenos Aires 55). Entrada libre y gratuita. Organiza: Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Humanas (Departamento de Comunicación) y el Centro Cultural Leonardo Favio.    

 

Miércoles 04. 21 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. ELLOS SE ATREVIERON. LA REVOLUCIÓN RUSA DE 1917, de Contraimagen (ARG/2007), 117 min. La película recorre la primera revolución rusa de 1905, la primera guerra mundial, la revolución de febrero de 1917 y definitivamente la Gran Revolución de Octubre del mismo año. Los principales sucesos protagonizados por las masas obreras y campesinas junto al Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. El documental desarrolla el proceso vivo donde el bolchevismo fue fusionando las ideas socialistas con la clase trabajadora y preparándose como partido revolucionario a través de la experiencia de más de 14 años en ascensos, reflujos, derrotas y pruebas de la lucha de clases. “Ellos se atrevieron” cuenta con una cuidadosa selección de material de archivo documental y fragmentos del cine soviético. La banda sonora incluye música de la época reelaborada especialmente para este documental. Destacan también las voces en off de los actores Eduardo “Tato” Pavlovsky y Silvia Helena Legaspi, quienes logran transmitir al presente la pasión de estos acontecimientos de la historia.  

 

Miércoles 11. 21 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. EL REGRESO, de Andréi Zviáguintsev (Rusia, 2003), 105 min. Iván y Andréi, dos jóvenes de 12 y 14 años, viven con su madre y su abuela en una pequeña ciudad rusa. A su padre no lo ven desde hace muchos años y sólo se acuerdan de él por una vieja foto que hay en la casa. Sin embargo, un buen día la vida de ambos sufre el enorme trastorno del regreso de su padre, sin previo aviso ni explicación. Con él emprenderán un viaje en coche que los llevará por los hermosos paisajes siberianos y ambos hermanos intentarán encontrar respuesta a todas las incógnitas que tienen sobre él. El regreso supuso el renacer de ese cine ruso un tanto abstracto y místico, de un poderío y una capacidad de abrir la imaginación difíciles de encontrar. Largometraje de una riqueza visual indudable que no dejará indiferente a nadie, sea para bien o para mal. Su ritmo, intencionadamente lento, una historia que prefiere insinuar a mostrar, hará que el espectador haga su propia interpretación de los hechos a los que está asistiendo.

 

Miércoles 18. 21 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. ZEROGRAD, de Karen Shakhnazarov (Rusia, 1988/89), 97 min. En tren, desde Moscú, el ingeniero Alexey Varakin llega a una ciudad con el objetivo de entrevistarse con el ingeniero jefe de una fábrica de aires acondicionados. Pobre hombre, porque no sabe dónde se mete. Entre lo fantástico, la comedia y Kafka, Zerograd es una película que se sale de los cánones del cine ruso y su protagonista -Leonid Filatov- ha bordado el papel del individuo abrumado por un sistema absurdo y capaz de ahogar hasta al más precavido, complicarle la existencia y quitarle el sabor de vivir.  

 

Miércoles 25. 21 hs: SALA DOS. Cine por la Diversidad. MOSCÚ NO CREE EN LAS  LÁGRIMAS, de Vladimir Menshov (Rusia, 1979), 148 min. Katerina, Lyudmila y Antonina son tres chicas de provincias que viven juntas en una habitación de una residencia universitaria de la capital. A pesar de sus caracteres distintos, las tres son buenas amigas. Katerina, que vino a Moscú para ingresar en la universidad, no ha logrado superar las pruebas de acceso y trabaja en una fábrica, donde destaca por su solvencia incluso para reparar una máquina. Lyudmila, alegre y descarada, trabaja en una panadería, pero tiene como principal objetivo en la vida casarse con un marido rico y disfrutar de una vida fácil. Por su parte, Antonina, la más sencilla de las tres, trabaja como pintora y tiene un novio moscovita, Nikolai, un electricista que trabaja en la misma obra. La vida de cada una de ellas irá dando diferentes giros en una Rusia que va desde 1958 (el apogeo de la administración de Jrushchov) hasta finales de la década de los setenta (momento en que se rodó el film). La película narra así la historia de estas tres amigas y sus relaciones, abordando las esperanzas, frustraciones y realizaciones desde la juventud hasta la madurez. Con ello su director busca tratar en profundidad las relaciones interpersonales en diversos niveles sociales y culturales de la sociedad soviética. Además, este film obtuvo el Oscar a la Mejor Película en Habla no Inglesa en la edición de 1981 -el tercero para la cinematografía soviética tras los obtenidos por Guerra y Paz de Sergei Bondarchuk y El cazador de Akira Kurosawa-y el Premio Estatal de la URSS del mismo año, además de estar nominada al Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1980.

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