Río Cuarto: De Villa a Ciudad con tradición comercial…. En sus calles y sus huellas.
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Río Cuarto: De Villa a Ciudad con tradición comercial…. En sus calles y sus huellas.

Río Cuarto: De Villa a Ciudad con tradición comercial…. En sus calles y sus huellas.

Si caminamos las calles céntricas de Río Cuarto, o las largas veredas del Boulevard Roca, podremos ser partícipes de cómo, actualmente, su variedad de negocios inspiran cierta vitalidad y dinamismo a la ciudad. Para quienes son de aquí alguna que otra casa comercial –que se ha mantenido en el tiempo-  invita a cierta melancolía; para quienes no, quizás simplemente genera un punto de atracción. Lo interesante reside en inferir que esta peculiaridad, este espíritu comercial, no es novedad del siglo XXI, sino que proviene del estratégico designio que acompañó la fundación del pueblo  de la Concepción.

El 11 de noviembre de 1786 Sobre Monte fundó el Paraje de la Concepción, un pueblo sobre el cual posteriormente se inició un proceso para darle la categoría de Villa: “dentro de poco tiempo se formará… una Villa considerable… por la amenidad de sus terrenos y abundancia de todo, no menos que por transitar por su misma plaza todas las tropas de carretas y arrias de Buenos Aires a Mendoza y comercio de Chile, objetos que me condujeron desde el principio a tomar con el mayor empeño dicho establecimiento”. Sobre Monte agrega además que la Villa de la Concepción sería con el tiempo “la más apta para proveer de los frutos necesarios y de toda especie de ganados a los pasajeros, y para entrar en comercio con muchos parajes”. (Acta Capitular del ayuntamiento de Córdoba 19.12.1794).

 Para esa época la economía regional de producción ganadera -fundamentalmente en zona de la sierra- estaba vinculada a la dinámica colonial en dirección al espacio peruano y en menor medida, en el borde fronterizo, a la zona cuyana y Chile. Por ello, la villa se identificó como un pequeño centro urbano que sería nexo, junto a Villa de La Carlota y otros pueblos en la línea fronteriza, entre ciudades portuarias en la por entonces frontera sur;  es decir entre Buenos y Santiago de Chile. Por esta razón pareciera haber una especie de mirada hacia un próspero futuro en esa Villa en la frontera.  

Finales del siglo XIX, las economías regionales del interior comienzan a desarticularse de los circuitos coloniales, la frontera se diluye y las tierras comienzan a orientarse al mercado atlántico en el marco del modelo agro-exportador. Comenzaron así a surgir las famosas Casa de Ramos Generales, dedicadas tanto a la exportación de frutos del país –productos derivados de la actividad ganadera- como a la importación de productos de ultramar, entre las primeras casas en Río Cuarto encontramos “La Casa Olmos” y La “Bola de Oro”, esta última pertenecientes a Salvador Jorba.

Es en este escenario que en 1875 Río Cuarto adquiere el rango de Ciudad: “Considerando la importancia que ha adquirido y que cada día adquiere la Villa del Río Cuarto por el considerable aumento de su población, por el acrecentamiento de su comercio y sus industrias y por su ventajosa situación que la hace el centro del ferrocarril Andino y la llave del Comercio y del tráfico de las tres Provincias de Cuyo (…) Acuerda y Decreta: Art 1: Elevase al rango de Ciudad la Villa de la Concepción del Río Cuarto.” (Decreto Provincial, Córdoba, 15.11.1875)

Diez años después una nota en el diario La Voz de Río Cuarto logra darnos una fotografía de la ciudad: “La ciudad de Río Cuarto tiene hoy dentro del radio municipal alrededor de 15.000 habitantes. Una línea de tranwey se construye, dos solicitudes se tramitan para establecer el teléfono; su sección céntrica está adoquinada; el comercio es rico; mantiene dos club, uno social y el otro comercial (…) dos iglesias, cuatro médicos, varios abogados, farmacéuticos con títulos académicos; dos bancos con edificios propios” (La Voz de Río Cuarto, 26.7.1885)

Abriendo las puertas del siglo XX encontramos un comercio especializado, casas  dedicadas exclusivamente al mercado importador, un aumento demográfico considerable y lo más significativo: un grupo de comerciantes influyentes en la vida social y política de la ciudad reunidos en la sala de La Sociedad Cooperativa de Hacendados Riocuartenses para crear el Centro Comercial de Río Cuarto, a los fines de defender los intereses del sector y de “salir del estrecho círculo de aislamiento para abarcar un horizonte más amplio y accesible a las personas colectivamente organizadas.”  Y agrega… “de nuestra cooperación franca y decidida, depende que la institución que hoy surge, llegue a ser el verdadero exponente de la vitalidad comercial e industrial de nuestra zona, porque lo necesita y porque lo merece.” (Acta fundacional N° Actual C.E.C.I.S 1922). Figuras como Fortunato Remedi, Juan Jorba, Juan Luis Daguerre, Cayetano Ripamonti, Carlos Vismara y Luis Luque -entre otros comerciantes-, dejaron su firma en la creación de este centro comercial que se propondrá dar un salto en el comercio para articular la región al país.

Cada paso significativo para Río Cuarto dejo permear  la importancia que tuvo tanto su posición geográfica como su realidad económica y social para la actividad comercial. Desde sus inicios fue valorada por aquel aspecto, seguramente no corresponde al único aspecto vital, pero la actividad mercantil dio y da empuje a nuestras calles y a nuestra historia, y aquí está Río Cuarto, tan viva y pujante como se proyectó hace 230 años.