Facultad de Ciencias Humanas

27/09/2022 17:37

11 de noviembre - Final del segundo cuatrimestre

“Somos una continuidad de gente comprometida con la institución”

Zulma Larrea, la primera decana de la Facultad de Ciencias Humanas, en su visita a la Universidad recordó su trayectoria como trabajadora de la institución durante casi toda una vida y habló de cómo fue asumir un cargo de gestión siendo mujer veinte años atrás.

 

En su paso por Argentina, Zulma Larrea, la primera decana electa que tuvo la FCH visitó la Universidad y se mostró agradecida y emocionada por estar en el lugar al que dedicó su vida. “Es tan bonito esto de ser invitada por las autoridades actuales. Habla de lo humanos que somos en Humanas, esto de la continuidad, de sentir que el anterior tenía un compromiso como se tiene actualmente y que nos respetamos y nos sentimos todos parte de un mismo proyecto de facultad. Somos una continuidad de gente comprometida con la institución”, dijo al llegar al campus y recordar su paso como trabajadora de la Universidad.

Zulma, ahora radicada en España, fue la primera decana electa oficialmente de toda la UNRC – hasta ese momento solo Juana Chessa de Silber había ocupado dicho cargo en la Facultad de Ciencias Exactas, designada por el rector de aquel momento, tras el retorno de la democracia al país – y llevó adelante su gestión entre el 2002 y el 2008 junto a la vicedecana, Ana Longhini, y un equipo conformado en su mayoría por mujeres: “No llevábamos adelante un discurso feminista en papel, en letra, sino que nosotras éramos el discurso. Al presentarnos no solamente una mujer, sino dos mujeres al frente de la gestión, estábamos diciendo con nuestra acción, que creíamos en que dos mujeres podemos llevar adelante la facultad más compleja de la universidad. Y así fue. Fue maravilloso”, recordó.

Respecto a las posibles dificultades que pudieran habérsele presentado veinte años atrás a una mujer que intentaba hacer política y gestión dentro de la universidad, Zulma sostuvo que nunca sintió que ser mujer fuera un impedimento, salvo por los comentarios de unas pocas personas. “Yo siempre dije que la universidad es una de las instituciones más democráticas e igualitarias de la sociedad porque si dijera que yo realmente sentí que un hombre me impidió ser candidata… ¡no! El rector tuvo mucho que ver, porque tenía una actitud muy generosa, de acompañarnos mucho en la gestión”, dijo, no sin dejar de mencionar que todavía estaba bastante arraigada la idea colectiva de que el rol de la mujer era en la crianza y como sostén de la familia.

“Hacerse cargo de un decanato, es dedicarle la vida. En ese momento mis hijas ya eran todas grandes, estaban en la universidad, y entonces yo tenía las 24 horas para dedicarle a esto. Entonces creo que ese fue también un elemento que contribuyó a que me atreviera a hacerme cargo de algo tan demandante. Conocía mucho la facultad y sabía que iba a ser demandante. Tenía muchas cosas que resolver y me iba a llevar lo que me llevó, que lo hice con alma y vida. Yo le dedicaba 20 horas diarias a mi trabajo. Nunca sentí el peso de la discriminación de los hombres hacia mi desempeño, tanto como ayudante de cátedra o como decana. Pero sí comprendo el tema de las funciones que la sociedad nos asignaba y que nos limitaban en muchas cosas. Tuve la suerte de poder escapar de la función tradicional, porque ya la había cumplido, eso nunca se deja”, afirmó.

Zulma comenzó trabajando en la Universidad como no docente, y luego de un tiempo en el que fue cesanteada -en medio de las disputas entre la izquierda y la derecha peronistas – comenzó su carrera como docente, tras realizar la Licenciatura Especial para Docentes de Enseñanza Media. “Empecé a trabajar en el Departamento de Historia, en Historia del Mundo Actual, que es la que en aquel momento se llamaba Siglo XX. Trabajé también en Historia Americana. Luego quedé a cargo de la cátedra y así seguí hasta que me jubilé. En un momento determinado me proponen ser candidata a decana. No era mi momento para serlo en realidad, estaba dando un salto en mi carrera académica porque como había empezado tarde, estaba por recibirme de doctora, estaba en un proyecto de investigación muy importante y estaba modificando todo el pan de estudios de mi carrera. Pero había un compromiso con la vida institucional y finalmente lo acepté. Y no me arrepiento de haberlo hecho, aunque mi carrera sufrió las consecuencias, es más importante lo institucional que lo individual. Cuando accedí al decanato, tenía un conocimiento ínsito en primera persona del funcionamiento de la facultad, de los departamentos, de muchas actividades que se dan alrededor de las carreras y por supuesto que eso me ayudó mucho”, narró la exdecana.

Y, además, resaltó la importancia de tener siempre presente el origen de la UNRC, creada según explicó, para desarrollar la ciudad y la región, y no como una idea del gobierno de facto para desconcentrar la Universidad de Córdoba. “Nuestra universidad no se creó para militar movimientos sociales de ningún tipo, no se creó para desconcentrar Córdoba. Y eso lo debemos tener claro, que eso excedió totalmente la idea del gobierno de turno, de la dictadura de turno. Yo creo que (la universidad) tiene que ser un orgullo legítimo sin oscuridades, sin sombras”, concluyó.