10 de diciembre: día internacional de los Derechos Humanos.
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10 de diciembre: día internacional de los Derechos Humanos.

10 de diciembre: día internacional de los Derechos Humanos.

El 10 de diciembre es el día internacional de los Derechos Humanos en conmemoración de la aprobación, en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 

Este acontecimiento -fundamental, por cierto-, no significó, no obstante, un punto final en las discusiones sobre cuáles son los derechos universales que deban ser garantizados a los hombre y mujeres. Esta disputa no se refiere solamente a cómo debe configurarse la nómina de derechos contemplada en los acuerdos internacionales, sino también, y fundamentalmente, a cuál es el significado de cada uno de esos derechos. Marx advertía en su ensayo Sobre la cuestión Judía, publicado en 1844, sobre la identificación, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, de los derechos del hombre con los derechos del ciudadano propietario. El problema radicaba, para el pensador alemán, en que la declaración acababa siendo una justificación del orden burgués, y con ello quedaba reducida a una esfera limitada de acción, convertida en un andamiaje más de un sistema de producción asentado en la desigualdad. También Hanna Arendt, en el siglo XX, señaló las limitaciones de una concepción de los derechos humanos asentada en la idea de ciudadanía: si solamente son sujetos de derechos aquellos que pertenecen a una estado-nación, los apátridas, los refugiados, los migrantes no tienen derecho a tener derechos.  

 

Los DDHH son, como podemos observar, un campo de disputas. Como afirma De Souza Santos, es innegable la hegemonía de los DDHH como lenguaje de la dignidad humana. Pero también es innegable que el conjunto semántico que conforman esos derechos que denominamos “humanos”, se encuentra en movimiento, sujeto siempre a modificaciones que se traman en campos de discusión en los que las voces de las diferentes partes no siempre están en pie de igualdad.

 

No podemos pensar una comunidad democrática sin interrogarnos por el significado de los DDHH. Si pretendemos construir una sociedad más justa, tendremos pensar una democracia que no se limite establecer algunas garantías ciudadanas pagando el costo de la desigualdad, sino una que funde su potencia en la ampliación de los derechos de los ciudadanos -y también de los inmigrantes sin ciudadanía, de los refugiados, de los asilados políticos-, propiciando una idea de libertad que sólo sea realizable si hay también igualdad.

 

En esta dirección, podríamos señalar que estamos todavía en camino de alcanzar la universalidad de los DDHH. Estamos en camino, porque la esencia misma de su realización se encuentra en una disputa incesante por definir su significado. Un significado que, lejos de agotarse, encuentra cada vez más complejidades que contemplar.

 

Ejemplos de este caminar por la vigencia y la ampliación de los DDHH son las Madres, las Abuelas y los Hijos, que contra la brutalidad de un estado que se volvió terrorista, y frente a la indiferencia de gran parte de la sociedad civil, siguieron reclamando justicia, buscando nietos, enseñándonos a todos cómo, a pesar del dolor, es posible pensar una democracia más justa, más igualitaria, sostenida sobre la memoria colectiva. Ejemplos son también todos los movimientos sociales que trabajan día a día por la igualdad, para que el otro excluido forme parte de un nosotros que, lejos de anular las diferencias, acoge los matices.

 

Todas estas experiencias constituyen una memoria que cada día debemos heredar. Y en el marco de un orden político que busca deliberadamente horadar derechos universales, como el derecho a la salud, a la educación, al trabajo digno, a la libertad de expresión e, incluso, a la libertad a secas, nos señalan interrogantes que hoy, nuevamente, son urgentes. ¿Es posible pensar la realización de los DDHH en el marco de las formas que adoptan las democracias neoliberales? ¿Es posible conjugar la libertad de mercado con la justicia social? ¿Es posible tramar nuevamente un vínculo entre la libertad y la igualdad? Con estas preguntas nos enfrentamos cada día, asumiendo la responsabilidad de una tarea delicada, en la que debemos heredar experiencias de lucha que traman la memoria de la que estamos hechos.  

 10 de diciembre